No todo es sol en este Gobierno
El balance del primer año de Ejecutivo foral presentado este miércoles por la presidenta Chivite ancla en el haber los datos de un buen ejercicio económico pero obvia en el debe la parálisis de infraestructuras clave y el blanqueamiento a Bildu

Publicado el 31/07/2024 a las 17:23
El acuerdo que volvió a entregar el Gobierno de Navarra a María Chivite auspiciado por el PSN, Geroa Bai y Contigo-Zurekin, y que se edificó una vez más sobre el apoyo indispensable de Bildu, cumple un año y la presidenta foral ha querido hacer balance.
Un repaso algo menos triunfalista que el autobombo que ya escenificó al hollar los primeros 100 días de Gobierno pero que mantiene claros tintes de una complacencia que a buen seguro no comparte íntegramente el conjunto de los navarros.
Chivite enarbola la bandera de unos indudables buenos datos económicos para reivindicar a un Ejecutivo del que dice que “funciona y genera confianza” y que califica como “tranquilo, sereno y útil”. Y es verdad que los vientos de cola que empujan la nave gracias a los fondos europeos y una recaudación récord captada vía impuestos han elevado el crecimiento económico navarro por encima de las previsiones. Un 2,5% según el PIB del segundo trimestre.
¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA
Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF
También el empleo ofrece un sólido salvavidas a la gestión del Gobierno foral al dejar a Navarra como la Comunidad con menor tasa de paro de España según la última EPA publicada.
Sin embargo, no son pocas las señales que alertan del peligro de estancamiento, que miran con recelo al futuro a corto y medio plazo de sectores clave para la industria navarra, como la automoción, y que constatan que Navarra crece, sí, pero bastante menos que la media nacional.
Además, la cesta de la compra sigue intratable y el recibo de la luz para millones de navarros vuelve a escalar hasta cifras nuevamente complicadas de asumir con sueldos medios muy bajos. Y si se habla de la vivienda, encontrarla y poder pagarla, es todo un hándicap que el ejecutivo foral no termina de manejar. El cese a finales de junio de la directora general de vivienda es un claro síntoma de ello.
En su balance, la presidenta socialista vende que en este año se ha dado un impulso de las infraestructuras críticas, una visión difícil de sostener ateniéndose a los fríos hechos: Navarra sigue siendo la única capital de provincia que no tiene conexión directa por carretera con Madrid, el Aeropuerto de Noáin, con la salvedad de los vuelos estivales, apenas ofrece alternativas aéreas al ciudadano y el tren de alta velocidad transita tan lejano como hace un año.
Y es justamente esta lentitud de desarrollo la que aprovechan otras CCAA limítrofes para llevarse a sus regiones golosas oportunidades económicas.
Tampoco puede obviarse que el departamento de Cohesión Territorial, dirigido por el consejero Óscar Chivite, ha sido protagonista en estos primeros doce meses de gobierno una y otra vez por motivos no precisamente achacables a una buena gestión. La opaca adjudicación del desdoblamiento de los túneles de Belate, los contratos de las luminarias o la investigación de la Oficina Anticorrupción al propio consejero por incompatibilidad en su relación con una empresa deberían ser motivos más que suficientes para una revisión a fondo de lo que está pasando en el departamento.
Pero aún restan sombras crecientes en este primer aniversario de legislatura para la ciudadanía navarra. En Salud, los problemas de los últimos años se cronifican, el Gobierno foral es incapaz de frenar la sangría de las listas de espera y Atención Primaria camina hacia un precipicio incierto por la falta de profesionales, el cierre de servicios básicos y la ausencia de soluciones a corto plazo.
Por último, el pasado agosto, cuando Chivite tomó posesión, aseveró que su Gobierno iba “a dar más valor que nunca al diálogo”. Un año después el PSN ha dinamitado todos los puentes con la oposición, en especial con UPN, a la que le arrebató el Ayuntamiento de Pamplona para cedérselo a Bildu en pago a sus votos en el Parlamento. La ruptura con el partido más votado de Navarra es un paso trascendental y muy peligroso en la dirección equivocada. Y de esto nada ha dicho Chivite este miércoles.
Los socialistas navarros han consumado así el cruce de todas sus líneas rojas en el blanqueamiento de la formación abertzale y entreabren las puertas a futuras mociones de censura en otros consistorios, lo que en nada contribuye a frenar el ambiente de crispación que se vive actualmente en la política.