"Me da a mí que el carné y los límites se saltan desde el día en que los papás regalan al nene un teléfono sin manual de instrucciones, sin filtros ni educación previa"

thumb

Juan Gracia Armendáriz

Publicado el 07/07/2024 a las 05:00

A un tío abuelo mío le gustaban las novelas del oeste. Las editaba en los años sesenta la Editorial Juventud en una colección cuyo diseño era sencillo pero eficaz: una banda roja arriba, que consignaba el nombre del autor en blanco; una franja central clara, con el título de la obra en letras negras; y una más delgada al pie de la cubierta, de color rojo, donde se leía el rimbombante título de la colección, impresa en tipografía de color negro: “Colección obras maestras”. Blanco, rojo y negro, una combinación de potente efecto visual. Mi tío apilaba las novelitas de James O. Curwood, Zane Grey o Karl May en un armario. Un amigo, con quien compartía el gusto por el género, las leía antes y en la cubierta escribía con pluma estilográfica la calificación que le merecía: un número uno significaba “Buena”; un dos, “Regular”; y un tres, “Sucia”. Por supuesto, estas eran las primeras que leía con el mayor interés. Demasiada lectura para tan exiguo fruto. Las suciedades resultaban tan excitantes como un show de Lina Morgan. Leí aquellas novelas a la edad en que los niños de hoy se inician en la pornografía. Con buenas intenciones de las que preveo nulos resultados, el ministro Escrivá se ha propuesto poner cerco al acceso de menores a la pornografía digital. Allá cada cual con sus apetencias, pero imponer un pornocarné a los más indefensos señala a los adultos, cuyos datos terminarán en un archivo de onanistas irredentos. Es sabido que las plataformas más visitadas radican en otros países y continentes, que las aduanas no existen en internet y que la mejor forma de atraer la curiosidad sobre cualquier asunto es prohibir su acceso y cubrirlo de misterio. Me da a mí que el carné y los límites se saltan desde el día en que los papás regalan al nene un teléfono sin manual de instrucciones, sin filtros ni educación previa. Educar, escribió Savater, es poner límites. Nadie dijo que fuera fácil, pero el ministro cree que sí. Me pregunto si ya prepara otro carné para limitar el acceso a escenas de violencia extrema.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora