"Votar como ciudadanos: un deber"

Publicado el 03/06/2024 a las 05:00
El 12 de marzo de 1910, Ortega y Gasset dictó una conferencia en la Sociedad “El Sitio” de Bilbao. Su título fue Pedagogía social como programa político. Los 114 años que nos separan de aquel hecho no han envejecido algunas intuiciones orteguianas. Nuestro pensador escribe que España era un problema porque no encontraba el sendero por el que caminar de acuerdo a los tiempos y con cierta seguridad. Se encontró con que, en la política del momento, había dos formas de patriotismo: “Una, mirar la patria como la condensación del pasado y como el conjunto de las cosas gratas que el presente de la tierra en que nacemos nos ofrece, un patriotismo inactivo, estático. La otra es, por el contrario, algo que todavía no existe, más aún, que no podrá existir como no pugnemos enérgicamente para realizarlo nosotros mismos… El patriotismo verdadero es la crítica de la tierra de los padres y la construcción de la tierra de los hijos”, frase última tomada de Nietzsche.
¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA
Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF
Para Ortega, la política española de su tiempo debía soportar una transformación real mediante la acción política de un gobierno democrático, un gobierno cuyo deber era proyectar idealmente lo que regularía el paso de una situación anómala de un país sin rumbo a construirlo para las generaciones venideras. Y esto porque “la historia contemporánea de nuestro país ha hecho patente hasta qué punto de miseria puede llagar una política activa exenta de ideal político·. Y también propone una manera de comenzar tal construcción desde el principio: la escuela infantil pública, popular, lo que los griegos llamaban laicos: “La escuela que exige pedagogía científica es la escuela laica”, afirmará. Y sentencia: “Un pueblo es un cuerpo innumerable dotado de un alma única: democracia. Un pueblo es una escuela de humanidad”. ¿Dónde encontrar algún patrón-guía de la acción transformadora? En Europa, propone Ortega: “España era el problema y Europa la solución”. Europa era la ciencia, el arte, la cultura, la libertad, los valores democráticos, los derechos y deberes cívicos. Pero Ortega sólo pudo ver cómo se planteó la primera construcción de la Europa del carbón y del acero (Tratado de París, 1951) porque murió en 1955. Hubo que esperar 34 años más (12 de junio de 1985) para incorporarse a la Unión Europea como miembro de pleno derecho.
Es indudable que, según el dossier de prensa Elecciones europeas 2024, la incorporación voluntaria a la Unión Europea de cada Estado a lo largo de los años ha beneficiado a los países que la han formado. Así piensa un 72 % de europeos y, entre ellos, los españoles con un 78%. Lo cierto es que desde los 6 Estados que formaron los inicios de esta aventura se han incorporado a la UE más de 20 Estados europeos, y hay lista de espera. La trayectoria de la UE no ha sido un camino de rosas, ni lo es en tiempos actuales. Por eso son tan importantes las votaciones convocadas para los días entre el 6 y el 9 de Junio. En España votaremos el 9. Dado que los tiempos hacen cambiar a gran velocidad los asuntos políticos en todo el mundo, el entramado institucional actual tiene algunos retos pendientes que deberíamos conocer mucho más la ciudadanía. Y esos asuntos nuevos o urgentes deberíamos saberlos y debatirlos con claridad, porque son a los que el nuevo gobierno que salga de las votaciones tendrá que enfrentarse. De ahí la trascendencia de votar como ciudadanos responsables.
Desde el desgarramiento de la URSS (1991) hasta la fecha han cambiado las estrategias geopolíticas a nivel mundial. Estados Unidos sigue en pie, acompañado de tú a tú por China y Rusia. No aparece por ningún sitio la situación de la UE como un lugar a la altura de los citados. Tenemos serios problemas para competir con ellos salvo en el mantenimiento de valores sociales y políticos (democracias liberales) que la distinguen. Pero sólo de valores no se vive. En los límites territoriales de la UE hay dos guerras (Ucrania-Rusia y Palestina-Israel) cuyo final no está nada claro para la propia UE.
También está en el aire el modelo al que va a tener que girar la UE si quiere seguir siendo una referencia a la altura de los países citados. Internamente en cada Estado, y en la propia UE en conjunto, el fenómeno del ascenso de los partidos de ultraderecha parece ser imparable. Es un problema grave. Estos partidos que tienen poco que ocultar, si llegan a alcanzar una buena porción del poder institucional de la UE pondrán en peligro importantes logros en derechos, en los sistemas sociales, en los estados de bienestar, en los movimientos migratorios, en la forma de enfrentar el cambio climático (que ellos niegan), el feminismo, etc. Sería un atraso volver a los rancios y pequeños nacionalismos y a los dirigentes ultraconservadores de los que ya tenemos secuelas, no sólo después de lo que hemos vivido en el S. XX, sino también por las conductas actuales de tales partidos. Por eso es tan importante ir a votar como ciudadanos responsables de nuestra política democrática. La democracia, sus fundamentos y valores son muy frágiles si quienes la han construido – o sea, nosotros, ciudadanos y ciudadanas - dejamos de preocuparnos por lo público, por lo universal, por los derechos y deberes compartidos. Votemos.
Jesús Mª Osés Gorraiz. Profesor de Historia del Pensamiento Político en la UPNA