Talar por no hablar

Publicado el 18/05/2024 a las 05:00
Hace ya una semana que EH Bildu ordenó talar (algo que se produjo el domingo a primera hora de la mañana) más de 100 árboles en la Cuesta de Beloso para construir un corredor ciclable y peatonal que conecte Burlada y Pamplona. Dentro de unas fechas se talarán otros 200 más en la ripa, con lo que esta obra conllevará la eliminación de más de 300 árboles. Una tala masiva que se podría haber evitado si EH Bildu y PSN se hubiesen preocupado por Pamplona en vez de por intereses partidistas.
Por contextualizar al lector, este proyecto fue impulsado y redactado por el Gobierno de Navarra, que contó con más de cuatro millones de euros de ayudas de Europa para su ejecución. Para ello, firmó un convenio con los Ayuntamientos de Burlada y de Pamplona. Aquí es importante decir que sobre el proyecto presentado el equipo de Enrique Maya (UPN) consiguió que se realizaran algunas modificaciones para tener un proyecto mejor. Pero sí, se siguió adelante porque se quería aprovechar esa ayuda de Europa de 4 millones para ejecutar un proyecto necesario para Pamplona. El Ayuntamiento ‘solo’ tenía que poner 500.000 euros.
Cuando en junio de 2023 llegamos a la alcaldía analizamos un proyecto que debía de adjudicar la obra antes de final de año para no perder la ayuda. Vimos que se podía mitigar el daño medioambiental manteniendo el ámbito de actuación (es decir, sin cambiar el carácter de la actuación para no perder la ayuda) y nos pusimos manos a la obra para modificarlo, para lo cual necesitábamos el visto bueno del Gobierno de Navarra.
A partir de ahí empezó una partida de ajedrez que pronto vimos que tenía truco. El Gobierno, y después los grupos que hoy forman el actual gobierno del Ayuntamiento de Pamplona, se afanaron en poner muros que bloquearan el movimiento de nuestras piezas. Primero, con largas para reunirnos. Después, sembrando dudas de que no daba tiempo a llegar en plazo. Posteriormente, aduciendo que el proyecto modificaba el ámbito y que se perdería la ayuda.
Pese a ello, conseguimos redactar un proyecto de carril bici y paseo peatonal que mantenía el ámbito y que permitía salvar más de la mitad de los árboles. Y nos comprometimos a entregarlo, como así hicimos (gracias al esfuerzo ingente de los técnicos municipales), el 16 de octubre de 2023. Fecha más que suficiente para adjudicar las obras antes de final de año.
Sin embargo, el Gobierno de Navarra y todos los grupos del Ayuntamiento de Pamplona, a excepción del PP, nos dieron un portazo tan fuerte como incomprensible en la cara; y por responsabilidad política tuvimos que licitar el proyecto original, pudiendo al menos añadir en el concurso una mayor puntuación a quien presentara mejoras medioambientales. ¿Por qué no querían Bildu y PSN un proyecto que era mejor para la ciudad y para los ciudadanos? ¿Por qué tanta traba de grupos que se consideran ecologistas?
La respuesta era clara. Buscaban que UPN y Cristina Ibarrola talaran 300 árboles o perdieran, de parar el proyecto, cuatro millones de inversión. Y buscaban este fin para tratar de justificar lo que conocimos el 13 de diciembre, una moción de censura.
Por este falso relato hoy Pamplona va a ejecutar un proyecto que no es el mejor para esta ciudad ni para sus ciudadanos. Hemos jugado una partida de ajedrez diseñada por PSN y Bildu en la que estos últimos se han visto finalmente atrapados. Y de ahí su incoherencia interna (trasladada al exterior) al dar mensajes contradictorios. Salió en marzo el concejal de Bildu, Joxe Abaurrea, en rueda de prensa a decir que esta es una actuación interesante porque mejora medioambientalmente la zona; dos días después hacía lo propio el alcalde de la ciudad, Joseba Asiron, para decir que lo ejecutan por culpa de UPN. No se aclaran ni nos aclaran su posición.
Asirón tenía 3 alternativas: parar el proyecto si realmente le parecía un despropósito medioambiental (que es lo que defendía cuando gobernaba UPN), apoyar las propuestas de UPN para ejecutar el proyecto conservando muchos de los árboles o la tala masiva. Haciendo esto último deja claro que sus manifestaciones en la calle Sangüesa no eran para defender los árboles. Eran para otra cosa. Para lo de casi siempre, para bloquear todo lo que huela a UPN. ¿Y el PSN? Pues más de lo mismo, pero como no son quienes tienen que manejar el hacha prefieren guardar un largo silencio que no les exime de responsabilidad.
Como siempre, quienes pierden en estas partidas manipuladas son los ciudadanos de Pamplona. Así de triste.
Cristina Ibarrola, presidenta de UPN y concejal portavoz de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona.