Un nuevo UPN emerge en tiempos convulsos
En uno de sus congresos más relevantes, este domingo los regionalistas despiden el liderazgo de Esparza y se encomiendan a la entente Ibarrola-Toquero para acallar divisiones y reenganchar con el electorado

Publicado el 28/04/2024 a las 05:00
Indefectiblemente de lo que ocurra en los próximos meses, UPN inicia una nueva época. El congreso que celebran este domingo los regionalistas es clave en muchos aspectos internos y decisorio en lo tocante a sus protagonistas, los pasados y los futuros. Tal vez uno de los más relevantes en las trece ocasiones que Unión del Pueblo Navarro se ha reunido en congreso. En primer lugar porque certifica el relevo de Javier Esparza en el liderazgo. El hombre que ganó tres elecciones consecutivas y que nunca pudo gobernar.
La coyuntura política con la que ha tenido que bregar el de Aoiz y la endiablada aritmética parlamentaria colocó al hasta hoy presidente de UPN en la silla de la oposición desde la pérdida del poder en 2015. Ni ha sido una situación fácil de gestionar ni el clima político generalizado le ha permitido dar la vuelta a la partida. Esparza tuvo que jugar con las cartas marcadas desde la tormentosa época de Yolanda Barcina y el todos contra UPN. En su haber, su enraizado sentido institucional y decisiones valientes como crear Navarra Suma, la coalición que logró revertir el equilibrio de poderes a nivel municipal pero de imposible reedición a nivel nacional. En el debe, la mejorable gestión de la crisis que desembocó en la salida de Sayas y Adanero del partido o las voces que le achacan una falta del necesario debate interno para una fuerza de vida tan agitada como UPN.
En el otro lado de la balanza toman el relevo los dos principales activos del partido: Cristina Ibarrola, que coge las riendas de la presidencia con la vitola de su carácter y capacidad, y Alejandro Toquero, que asume la vicepresidencia con el aval de ganar elecciones por mayoría absoluta. Una candidatura única que entierra, al menos de momento, el fantasma de la división interna y de las a veces enfrentadas sensibilidades Norte-Sur de los regionalistas.
Pero más allá de las personas que configuran la cabeza del partido, el verdadero reto que afronta UPN es el de trazar la estrategia y discurso político que seduzca al mayor número de ciudadanos, que les convenza de que ha habido renovación y que les pueda ayudar a recuperar el Gobierno, del que se mantienen alejados y estancados en sufragios pese a ser la fuerza más votada en Navarra. Las líneas rojas que decidió traspasar el PSN y la imposible polarización que sufre el país dibujan una realidad compleja de contrapeso de fuerzas o posibles acuerdos a izquierda y derecha. Pero ese es el escenario, y ahí deberán desenvolverse los regionalistas y sus nuevos líderes que emergen este domingo.