"Sonata de Primavera"
"Lo que hace unos meses juzgamos imposible, por absurdo, ha resultado factible, claro que dentro de una nueva política dolosa y caótica"

Publicado el 08/04/2024 a las 05:00
Se llaman “troles” (del noruego “troll”, monstruo maligno de la mitología escandinava), y son lo usuarios anónimos en las redes sociales y en los comentarios de diarios digitales, que publican mensajes provocativos, insultantes o fuera de lugar, con el fin de molestar, ofender, llamar la atención o cosas peores. Son una plaga del periodismo actual: a menudo soeces, violentos, crueles, y no parecen tener remedio. Sin llegar a tanto, con ocasión de algunas colaboraciones mías en este diario, suele haber entre los “comentarios” alguien que repite de varios modos que yo di en 1996 “un golpe de estado”, entregando el gobierno a UPN, o, si no lo dí, lo propicié. Todo el mundo sabe que, con motivo del hallazgo de la segunda “cuenta en Suiza” del PSN, la Comisión Ejecutiva del PSOE decidió que el PSN dejara el Gobierno foral al partido más votado y se regenerara. Así lo acordamos también todos los miembros de la Gestora, incluidos Inma Jurío y Javier Remírez. Lo que el susodicho “trol”, enconoso y camandulero, sigue sosteniendo es una pura miseria moral: que la moral se subordine al poder, al “gobiernito tenemos” de todos los Sancho y los Sánchez que en el mundo han sido. Aquella bendita Comisión Ejecutiva del PSOE sostenía la subordinación de cualquier poder a la moral universal, pero aquí se encontró con una feroz oposición, que algunos la sufrimos. ¡De aquellos polvos estos lodos!, decimos hoy. El “troll”, que por ahí se esconde, estará sin duda muy satisfecho con la situación actual... ¡Or konpon Marianton!
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En otro de los “comentarios”, esta vez de forma más moderada, otro escribiente anónimo se irrita porque haya yo hecho en uno de mis artículos mención del fraude y violencia que contaminaron aquellas elecciones del Frente Popular de febrero de 1936, y hasta me niega por eso mi condición de demócrata. Hombre, hace ya siete años que dos buenos historiadores, Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García publicaron, con un éxito de ventas inusual, el libro 1936: fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular, y nadie, que yo sepa, les ha rebatido lo esencial. Aquí mismo publiqué un resumen del mismo y di mi opinión sobre tan recio acontecimiento. Podría mi acusador anónimo hacer algo parecido, si es que ha leído la obra citada o ha investigado esos hechos, y que el lector saque sus conclusiones. Álvarez Tardío, junto a otro historiador, Fernando del Rey, acaban de publicar otro libro deslumbrante, Fuego cruzado. La Primavera del 36, el período peor estudiado de la II República. En él se desmontan algunas tesis habituales de la historiografía conservadora, así como el mitologema fundante del “oficialismo institucional de la Memoria Histórica”: que la II República era una democracia que funcionaba a pleno rendimiento. Lo que, en ese momento, no es verdad.
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Uno de los puntos más sensibles de nuestra historia contemporánea navarra es el del cambio político en cuanto a la relación de Navarra-Euskadi, acaecido en el incipiente socialismo navarro entre los años 1977 y 1979. Alguien, no hace mucho, en estas mismas páginas se inventó no sé qué “rebelión de la Ribera” para explicarlo. Nada de eso. En Tudela, por ejemplo, algunos de los primeros militantes secundaron nuestra integración en Euskadi. Cuando, en la reunión de Gerendiain, enero de 1979, las comisiones ejecutivas del PSOE y UGT decidimos sostener y explicar la autonomía política de Navarra a todos los efectos y dar los pasos necesarios para la fundación de un próximo partido socialista de Navarra (PSN), no dependiente del Partido Socialista de Euskadi, habían pasado dos años de intensa reflexión en toda la geografía foral sobre tamaño asunto, a partir del sonoro fracaso de las elecciones de 1977 al Senado. Y habían ingresado en el pequeño grupo inicial de militantes unas cuantas decenas de afiliados, de muy diversos orígenes y sensibilidades, como entonces se decía, que influyeron notablemente en las nuevas actitudes y actuaciones del pequeño partido.
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En fin, lo que hace unos meses juzgamos imposible, por absurdo, ha resultado factible, claro que dentro de una nueva política dolosa y caótica. Puigdemont, el fugado de la justicia, eligió a Sánchez como presidente del Gobierno, y Sánchez eligió a Puigdemont como socio externo, otorgándole prestancia y prestigio, dando carta de naturaleza al separatismo y fortaleciendo, además, en todas partes la llamada “Izquierda confederal”, que poco tiene que ver con la Constitución. Al mismo tiempo, el PSOE ha quedado dividido y vulnerado, zapaterizado y hasta caballerizado. Total: un sindiós político, que las tres próximas elecciones podrían, si no remediar, al menos aliviar.
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Las lenguas siempre son buenas. Las bocas que las pronuncian no siempre están a su altura. Cuando nos hablen de lenguas, preguntemos qué bocas las van a poner en marcha, cómo y para qué.
Víctor Manuel Arbeloa. Escritor