Agur, fueros, agur

Publicado el 24/03/2024 a las 05:00
El PSN y sus socios de Gobierno han pactado reformar el Amejoramiento del Fuero. Dicen que hay que actualizarlo para acomodarlo a las necesidades de la sociedad navarra, además de introducir el vocabulario inclusivo. Pero los socios no engañan a nadie. Hace unos días, Fernando Barrena manifestó en nombre de EH Bildu que nadie, ni el Estado español ni el francés, podrán borrar que Euskal Herria es un pueblo formado por siete territorios (entre ellos Navarra), y “que el nuestro es un pueblo, que somos una nación y que quiere decidir libremente nuestro futuro”. En 1982, tras conocer el pacto alcanzado con el Estado, HB declaró que “el Amejoramiento del Fuero certifica la muerte de los últimos vestigios de nuestra soberanía foral”. Por eso se abstuvieron de votarlo y pusieron como excusa que no tenía legitimidad de origen porque no había sido refrendado. Ahora, curiosamente, quieren resucitarlo para reformarlo. ¿En los pactos secretos con Bildu, Pedro Sánchez está dispuesto a certificar que Navarra es un territorio más de Euskal Herria? El otro socio de la presidenta María Chivite es Geroa Bai, la marca oculta del PNV. En el Parlamento Foral y en las Cortes Generales, el PNV votó en contra por ser “una cesión de los últimos vestigios del Fuero”. En este asunto, los nacionalistas burgueses y los aberzales de izquierda radical van cogidos del brazo.
Euskal Herria es hoy por hoy una entelequia. Hubo quienes hasta hace poco se sentían con licencia para matar en su nombre so pretexto de liberarla de la opresión de España y Francia. Ahora no les importa mutilar la nación non nata prescindiendo de los vasco-franceses que no cantan el Euskadi Gudariak sino la Marsellesa. Piensan que ha llegado el momento de unir los cuatro territorios peninsulares. Para ello no les importa arrancar de cuajo las raíces de nuestro pasado como pueblo, que no ni es ni fue una parte del pueblo vasco. Pasaríamos a depender de un Estado extraño. El batua sería la única lengua oficial. ¿Necesitaríamos pasaporte para cruzar el Ebro? ¿Seríamos extranjeros en Madrid? Se prohibiría el españolismo por atentar contra la unidad de la patria vasca. Nuestras instituciones quedarían supeditadas a las vascas. Agur, fueros, agur.
Nuestro Parlamento ha constituido una Ponencia para redactar el proyecto de reforma del Amejoramiento. Ante ella disertarán, una por una, casi cien personas. Se supone que tienen algo que decir sobre el asunto. A esto le llaman democracia participativa. Pero faltan juristas de reconocido prestigio de Navarra y sobran, por ejemplo, gentes foráneas, catalanes y vascos independentistas, que quizás nunca han leído el Amejoramiento entero. No tengo la menor duda de que el propósito aberzale es sortear la disposición transitoria cuarta para no cosechar un nuevo fracaso si preguntan al pueblo navarro si quiere dejar de serlo. Pero el martillo pilón reformista puede concentrarse en los fundamentos del Amejoramiento. Eliminarán el preámbulo del Amejoramiento, se las arreglarán para decir en el título preliminar que el pueblo vasco de Navarra o Euskal Herria es una Comunidad Foral. Decretarán que el vascuence –así se le ha llamado siempre al que ahora se denomina como euskera- será cooficial no sólo en las zonas vascoparlantes sino en toda Navarra, para así culminar la colonización cultural emprendida por el nacionalismo en los años ochenta. Ya lo dijo el 16 de agosto de 1977, el histórico líder nacionalista Javier Arzallus: “Vamos a entablar la guerra política de Navarra…, lo cual la radicalizará y terminará metiéndola en Euskadi”. De todas formas, los “trabajos” de la Ponencia durarán como mínimo hasta el otoño. El ritmo es de un viernes cada quince días. Es posible que esta ralentización pretenda hacer coincidir la reforma foral con la negociación del nuevo estatus vasco, pactado por Sánchez con el PNV que aspira a alcanzar un régimen confederal. Sería junto a Cataluña una muestra de la España “multinivel” de la que habla Sánchez. La que no ha dicho ni una palabra es la presidenta Chivite. Así que la emplazo como ciudadano de un régimen democrático para que informe al pueblo navarro sobre cómo pretende abordar el PSOE la reforma del Amejoramiento. ¿O no lo sabe? Puesto que soy uno de los invitados a comparecer ante la Ponencia anticipo mi criterio que, probablemente, haga innecesaria mi comparecencia física. No soy partidario de una reforma integral de nuestra constitución foral, que nos ha dado cuarenta años de autogobierno en libertad. Pero puestos a reformar daría un repaso al artículo 6 para ratificar que los navarros tenemos los mismos derechos, libertades y deberes, fundamentalmente, que los demás españoles, añadiendo que en materia tributaria la presión fiscal en Navarra en ningún caso será superior a la media del Estado. [Abro paréntesis para dejar bien sentado que los Fueros no garantizan que los navarros paguemos menos a Hacienda que el resto de los españoles. El Amejoramiento es un instrumento de autogobierno que puede utilizarse para el ejercicio de políticas que nos pueden parecer tóxicas. Depende de lo que voten los ciudadanos. Claro es que nunca los electores pensaron que el PSOE iba a hacer tabla rasa de sus compromisos electorales.] También revisaría el artículo 9 para que la cooficialidad del vascuence en las zonas vascoparlantes, criterio exclusivamente lingüístico, no se aplique ni de hecho ni de derecho en el resto de Navarra y su conocimiento no implique discriminación alguna a la hora de acceder a la función pública ni imponerse fuera de dichas zonas en el sistema educativo público o privado. Quizás no sea ocioso recordar que el Fuero General del Reino de Navarra en 1238 no se escribió en vascuence, que nunca fue idioma oficial, sino en romance, al que hoy llamamos castellano. Lo mismo que el Privilegio de la Unión de los Burgos de Pamplona, que Carlos III el Noble escribió en 1423 en “idiomate navarre terre”, que fue el idioma de las Cortes de Navarra desde su fundación.
Jaime Ignacio del Burgo. Expresidente del Gobierno de Navarra y foralista