Defensa europea sin dilaciones
El llamamiento de Ursula Von der Leyen a que la Unión invierta más en defensa parece desvanecerse con la testimonial propuesta de este martes de 1.500 millones a invertir en los próximos tres años

Publicado el 06/03/2024 a las 05:00
La Comisión Europea hizo este martes un llamamiento a los Veintisiete para que inviertan más en defensa, mientras propone aportar 1.500 millones de euros correspondientes al presupuesto de la Unión para incrementar la producción, las compras conjuntas y contribuir al rediseño de las reglas fiscales. Una cantidad prácticamente testimonial para impulsar una estrategia de defensa, que atiende al hecho de que se trata de una competencia propia de cada estado, aunque de ella pueda ser partícipe el Comisario de Industria. La guerra desatada por el régimen de Putin contra Ucrania, la amenaza latente que el expansionismo ruso mantiene hacia los países de la UE y la manifiesta renuencia del republicanismo de Trump a reforzar la OTAN y a comprometerse con la defensa común -Ucrania incluida- obligan a la UE a hacerse cargo de su propia seguridad.
Pero la afirmación comunitaria de que, por fin, los europeos contamos con una estrategia de defensa es claramente insuficiente cuando, ante una necesidad compartida, las distintas posiciones que al respecto se dan entre los Veintisiete afloran también en el Colegio de Comisarios. El llamamiento realizado por la presidenta Ursula von der Leyen ante el Parlamento Europeo la semana pasada alentando a una gran compra conjunta pareció desvanecerse este martes con la propuesta de 1.500 millones a invertir en los tres próximos años. Por ponerlos en contexto, China acaba de proyectar un aumento del 7,2% para su gasto en Defensa: 213.242 millones de euros en 2024. La cumbre convocada por Macron bajo su propósito de desplazar unidades militares a Ucrania acabó generando más confusión que compromisos. El objetivo fijado por la Comisión de que para 2030 el 40% del equipamiento de defensa se compre conjuntamente, y que el 50% del total sea de producción europea, resulta tan ambicioso como tardío. Pero lo importante es que esos porcentajes cubran las necesidades derivadas de la amenaza rusa. Sin que los Veintisiete deban descartar la reforma de los Tratados de la Unión para que la Comisión cuente con un comisario de defensa.