Entre el poder y el desafío, la sinrazón

thumb

Miguel Sanz

Publicado el 18/02/2024 a las 05:00

En una negociación interesada, donde una parte (PSOE) aspira a mantener el poder y la otra desafiar al Gobierno para conseguir lo imposible en un Estado constitucional, democrático y de derecho, a fin de eliminar el delito para unos pocos y alcanzar la autodeterminación para un territorio que es de todos, solo puede quedar la sinrazón y lo que algunos economistas calificaron como “la destrucción constructiva”, que no es otra cosa que lo que popularmente se llama: “cuanto peor, mejor”. Mejor para algunos dirigentes políticos de uno y otro bando, inmersos en la negociación y peor, mucho peor, para el conjunto de la sociedad y sin duda para España.

Muchos españoles, y entre ellos muchos navarros, superados por su afán revanchista, se olvidan de que la historia no se cambia, se reconduce, y cuando los que gobiernan pierden la conciencia de sus propias limitaciones, la libertad, la democracia y la igualdad sufren en demasía. Es entonces, cuando la destrucción de todo aquello que tanto costó levantar asoma por el horizonte y el espíritu de convivencia que alumbró la transición se sustituye por el odio al rival y el interés más sectario. La moción de censura en el Ayuntamiento de Pamplona para entregar la alcaldía a Bildu por parte de PSN es un ejemplo de lo que digo. Sobre esto, no digo nada más pero tampoco menos.

Mientras todo esto ocurre, el poder del presidente Sánchez pretende hacerse ilimitado, erigiéndose en juez supremo para expresar, desde su realidad, que no es terrorismo los sucesos ligados al 'procés' con policías heridos, toma del aeropuerto del Prat de Barcelona, con grave riesgo de la propia seguridad aérea y con más de 125 heridos. El presidente culmina su declaración con un rotundo: “así van a concluir los tribunales”, poniendo el broche y complementando la ya conocida pregunta ¿de quién depende la Fiscalía? Pues eso. A raíz de estas declaraciones es fácil deducir que la justicia, la ley y la razón parecen estar limitadas por el presidente y por quienes interesadamente le sostienen con la única convicción de que con la otra opción, ganadora de las últimas elecciones (PP), aunque insuficiente para alcanzar el poder, se alejarían de su objetivo político. Poco importa al independentismo separatista, catalán y vasco, de ideología conservadora, liberal o de izquierda radical pactar con el socialismo de Sánchez, y poco importa al presidente Sánchez gobernar con la izquierda comunista de Sumar y con el “chantaje” de quienes quieren separarse de España, cuando no romperla, si los primeros (independentistas) van dando pasos hacia el referéndum y la autodeterminación, y los segundos (PSOE) aseguran los votos de los primeros para mantenerse en el poder.

La Ley de Amnistía, puesta en duda su constitucionalidad por los letrados del Congreso y rechazada en primera instancia, incluso por quienes contribuyeron a redactarla, es un ejemplo del desafío que los separatistas catalanes de Junts hacen al conjunto de españoles en la cabeza de un partido (PSOE) y del Gobierno de España. Pretender extender la amnistía a presuntos activistas investigados por terrorismo y alta traición relacionados con el 'procés' y vinculados a las conexiones de los separatistas catalanes con los servicios de inteligencia rusos, con la amenaza, caso de no ceder en sus pretensiones, del bien traído a la causa, “colorín, colorado”, es un paso más del desafío del independentismo, pues este “cuento” no acabará hasta que Puigdemont, Otegi y compañía no consigan sus objetivos o los ciudadanos no votemos de nuevo. Esto último, a mi juicio y a mi pesar, va para largo.

Mientras tanto, la democracia sufre, y el presidente Sánchez, en respuesta a la crítica política y social que esta política despierta y apoyado en la torpeza declarativa de algunos dirigentes del PP y en su “artillería mediática, con claro interés electoral, se lanza sobre Feijóo acusándole de que también él negoció la amnistía con los separatistas catalanes. La respuesta se encuentra en “la verdad de Sánchez”, versión aristotélica, cuando defendiéndose de las críticas a sus mentiras o “cambios de opinión” afirmó: “la verdad es la realidad”. Pues eso, la realidad es que quien ha pactado su investidura con el prófugo Puigdemont a cambio de sus 7 votos ha sido él. Quien ha pactado la Ley de amnistía con los separatistas de Junts ha sido el PSOE y el Gobierno de Sánchez. Quien indultó a los condenados por el 'procés' catalán fue Sánchez. Y quien sigue negociando que la amnistía acoja a prófugos, golpistas, malversadores e incluso presuntos terroristas ha sido y sigue siendo el PSOE de Sánchez. Y por acabar con algo de “casa”: quien entregó la alcaldía de Pamplona a Bildu, colaborador necesario de Junts en esto de la amnistía, arrebatándosela a UPN, fue el PSOE de Sánchez.

En ninguno de estos acuerdos, pactos y negociaciones el PP ha tenido arte ni parte. Esta y no otra es la realidad aunque el PSOE de Sánchez quiera hacernos ver otra muy distinta. Para PSOE, Sumar, Junts, ERC, Bildu, BNG etc, todo lo que caiga fuera de “su verdad” es fascismo, ultraderecha, “fachosfera” o neoliberalismo propio del mercado capitalista.

El camino emprendido por aquello a lo que se aspiraba no hace tanto tiempo de “menos gobierno y más sociedad” ha quedado bloqueado por un intervencionismo que sin duda tendrá su derivada de “menos sociedad y más Gobierno”. Una buena propaganda y un mejor argumentario, amasado en Ferraz e ilustrado con palabras “generalistas”, permitirán hacer verdad la realidad fabricada por el socialismo de Sánchez.

Miguel Sanz Sesma. Expresidente del Gobierno de Navarra

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora