Cartas de los lectores

¡Peligro, navarros pensando!

Los paraguas habrá que volverlos a abrir y cerrar estos días en Pamplona. En la imagen, una mujer cruza por el paseo de Sarasate.
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En la imagen, una mujer cruza por el paseo de Sarasate.
Los paraguas habrá que volverlos a abrir y cerrar estos días en Pamplona. En la imagen, una mujer cruza por el paseo de Sarasate.

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Jesús Legasa Barberena

Publicado el 03/02/2024 a las 08:23

La cuestión es que ha llegado la hora de reformar y ampliar el Paseo de Sarasate. Este proyecto, que en teoría debería ser sencillo tanto desde el punto de vista arquitectónico como funcional, ya se ha convertido, por un lado en “proyecto estrella” de ciertos arquitectos y políticos posmodernos, (primer peligro), y por otro lado en “casus belli” de esos mismos políticos, como sucede a cualquier nuevo proyecto que se proponga por estos lares, (segundo peligro). Veamos, punto de partida, la topografía del lugar es la que es, un gran plano alargado con 2 ó 3 escalones laterales para salvar un pequeño desnivel. Y en cuanto a la tipología, tampoco hay mucho misterio, se trata de un estilo característico del Primer Ensanche decimonónico que comprende tanto el mobiliario urbano como las esculturas de los reyes navarros y los parterres/arbolado a lo largo del Paseo.

Y aquí empiezan los peligros, (y problemas): Peligro número uno, ciertos arquitectos y políticos posmodernos, con el indisimulado afán de inventar de nuevo la pólvora y pasar a los anales de la Historia Mundial, proponen crear un Paseo de Sarasate “completamente nuevo que ponga a Pamplona en el mapa”, (literal). Tal cosa consiste, (lo hemos visto en muchos otros sitios), en ignorar completamente el contexto histórico-arquitectónico del lugar para verter en él cualquier porquería que puedan imaginar, desde hormigonaco pavimentario hasta “esculturas navarras modernas” y bancos/farolas de acero inoxidable y diseño “vanguardista”. Por supuesto los reyes y otros elementos clásicos han de desaparecer pues todos sabemos, (ironía), que la posmodernidad, junto a la ideología woke, dicta la superación y cancelación de la Historia de la muy malvada y estúpida Humanidad que nos precedió.

Peligro número dos, eclosión de un nuevo “casus belli” en Pamplona-Iruña: como un bando propone mantener esta topografía sencilla y funcional conservando los árboles, el bando contrario alega, (alegación que no es tal, sino un mero invento para llevar la contraria, ya conocemos el percal), que como dichos escalones son algo así como la Gran Muralla china, la Cordillera del Himalaya o el Gran Cañon del Colorado, (léase una gran barrera segregadora e infranqueable entre Primer Ensanche y Casco antiguo), hay que hacer una única plataforma plana por narices, derribando (apeando), los árboles si es necesario, (que lo será inevitablemente en un lado del Paseo al quedar sin sustrato vegetal). En resumen, otro “típico proyecto navarro” que puede llenar páginas de discusión estéril y acabar en otro engendro o popurrí que no satisfaga a nadie, ni a tirios ni a troyanos.

Como nunca me gustó criticar proyectos o ideas sin aportar alternativas, y volviendo al respeto del lugar histórico, a la sencillez y funcionalidad, propongo lo siguiente: aborden los señores concejales y arquitectos implicados La Burundesa, diríjanse a San Sebastián-Donostia (una hora de viaje, 15 euros por barba ida y vuelta, de paso se toman unos pinchos) y estudien a fondo la solución dada al Boulevard de dicha ciudad, que con gran acierto y sin tantas alharacas ha conseguido conjugar pasado histórico, arbolado, escalones y un párking subterráneo para residentes y visitantes.

Jesús Legasa Barberena

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