Propósitos

Publicado el 28/01/2024 a las 05:00
Como pueden comprobar, voy unas semanas tarde para establecer mis propósitos anuales, pero ese propósito de tenerlo preparado para el día uno, lo he ido retrasando o como se dice ahora “procrastinando” -que no es sino decir de otra manera “aplazar” o “retrasar”, sustituyendo términos que todo el mundo entiende por términos que nadie entiende encubriendo así que uno no dice nada nuevo o simplemente, no dice nada-. Por este camino he aprendido a cerrar capítulos que seguían abiertos y que lastraban mi presente y mi futuro, he aprendido a distinguir claramente entre conocidos, compañeros de café y verdaderos amigos, he conocido el valor de un abrazo, el valor de una llamada en el momento preciso. En este repaso, me he dado cuenta que tengo que pedir perdón a algunos y que tengo que perdonar a los que me han hecho alguna faena, aunque no a todos. Que la física cuántica se ha aplicado a los partidos políticos consiguiendo acelerar el proceso de afirmar algo y su contrario prácticamente en el mismo momento.
He constatado la diferencia entre los que van al trabajo por necesidad y los que van porque les apasiona. Que la Política con mayúsculas poco tiene que ver con su práctica, práctica en la que lo importante es llegar al poder aunque no se llegue a los intereses de los ciudadanos. He visto de nuevo que, más que nunca, partidos con un parlamentario pueden marcar la política de un gobierno, que se puede justificar lo injustificable, que lo que hace mi partido es bueno mientras lo hago yo, pero es malo si lo hacen los contrarios.
Que en el Parlamento hacen falta unos cuantos profesores de infantil y primaria para enseñar a los parlamentarios que no se insulta, que no se miente, que no se hacen afirmaciones sin fundamento ni se acusa con mentiras al opositor. Prácticamente, educar para prevenir el acoso parlamentario. Me he dado cuenta que no son conscientes de la confusión que genera este ataque personal y el desprestigio simultáneo de las Instituciones del Estado. Que la Justicia, al menos en sus más altas instancias, no lleva venda en los ojos y que las sentencias son diferentes en función de la opinión política de cada juez.
Como uno ya va siendo “perro viejo” no voy a crearme frustraciones, así que este año no me voy a proponer apuntarme al gimnasio, quitarme los fritos del vermú de los domingos, pretender comprender las múltiples formas de parejas que parecen ser posibles: pareja abierta, poliamorosa, cuadreja, social, flexisexuales, fatuas… o no acabar de leer un libro aunque me parezca malo,
Me propongo valorar que una buena educación -aunque no de forma absoluta- es importante en sus prácticas: la vida. Que personas con diferente forma de pensar, puedan mantener una conversación civilizada. Que los que tienen ideas diferentes no sean enemigos.
Me propongo no caer en los enredos de algún charlatán. Ser más analítico con las ideas que se me presenten antes de aceptarlas o rechazarlas. Poner en valor a las personas que viven realizando actos buenos. No esperar que la realidad mejore sin moverme del sofá. No juzgar las ideas por su origen sino por su contenido. Propósitos, estos y los de los demás, mucha tarea para uno sólo, tarea para el conjunto de la sociedad.
“Cuando te inspiras en un gran propósito, algún proyecto extraordinario, todos tus pensamientos rompen sus ataduras: tu mente trasciende sus limitaciones, tu conciencia se expande en todas direcciones”. Patanshali, personaje de la literatura india.
José M. Marco es profesor de Filosofía.