La Navidad y sus tradiciones

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Luis Landa

Publicado el 26/12/2023 a las 05:00

Si algo distingue a estas fiestas es la multitud de tradiciones que han surgido en torno a ella. Nada tiene que ver la liturgia copta de Egipto con las navidades de Groenlandia o de México. Pero la mayoría dispone de un elemento común: la conmemoración del nacimiento de Jesús en Belén.

En el mundo existen más de 4 mil religiones que se contradicen unas a otras con cientos de millones de seguidores, que van desde las creencias del Visnú del hinduismo hasta el sintoísmo japonés. No obstante, el cristianismo ha obtenido la fidelidad del 32% de la población mundial, con 2.300 millones de personas.

Con respecto al nacimiento de Jesús, hay muchas versiones, pero casi todas coinciden que estaría entre el 6 de la era anterior y el 2 de la nuestra, cercano a la muerte de Herodes el Grande. No parece que fuera el 25 de diciembre, en invierno, sino en primavera o verano, entre otras razones porque los pastores dormían a la intemperie cuidando sus rebaños. Sin embargo, posteriormente, la Iglesia quiso colocar el nacimiento de Jesús en las mismas fechas que los romanos celebraban “el solsticio de invierno” en honor a Saturno (dios del tiempo y la agricultura), para eliminar la fiesta pagana y resaltar la cristiana. Con el edicto de Tesalónica se declaraba el cristianismo como la religión oficial del Imperio romano gracias a Teodosio (380). Se forma, así, un paralelismo entre los fervientes politeístas con la madre Isis y su hijo Osiris, y los cristianos con María y Jesús.

En torno a la Navidad han surgido decenas de eventos festivos con rituales, ceremonias, leyendas, mitos y convenciones. Ya se ha hecho tradicional el Belén o Nacimiento, cuyo origen se remonta a 1223 en Italia con San Francisco de Asís. Está compuesto por la estrella que guía a los magos y por figuritas que representan el ambiente palestino de su tiempo; los villancicos con la temática del niño Jesús y el toque acústico de la pandereta y la zambomba; las luces navideñas de pueblos y ciudades, donde sus alcaldes pugnan por ser los más originales; acompañan el turrón, el mazapán y los polvorones que están presentes en todas las mesas de las casas.

Es ya una costumbre colocar el árbol de Navidad, que se introdujo en España en 1870 gracias a la princesa rusa, Sofía Trubetskaya, casada con José Osorio y Silva, alcalde de Madrid. Resaltamos también el mercadillo con toda clase de decoración, iluminación y música, así como la lotería nacional que despierta ilusión y planes futuribles con el ansiado premio gordo o con el conformismo de la pedrea y de seguir con la manida frase: buena salud.

En las provincias Vascongadas y Navarra es ya tradicional el personaje del Olentzero. Su origen proviene de la zona navarra de Lesaka y está representado como una figura desharrapada y aislada de la sociedad porque se dedica en exclusiva produciendo carbón. Para unos simboliza la llegada de la abundancia con la traída de regalos, para otros, el pasado que hay que borrar para comenzar una vida nueva. Recientemente se ha querido reconvertir como el anunciador de la Buen Nueva con un significado cristiano.

En Europa sobresale Papá Noel, Santa Claus, Mikulás o simplemente San Nicolás, personaje legendario del cristianismo occidental, que distribuye regalos a los niños durante la Nochebuena y Navidad.

En Estados Unidos se vive intensamente esta fiesta tanto de creyentes como agnósticos con escaparates y calles repletas de adornos. Sin olvidar el interior y los jardines de las casas creando luces de colores con renos y estrellas. Santa Claus es el símbolo, así como el Stocking o calcetín, donde todas las personas encuentran regalos y dulces. No puede faltar el árbol natural, que se convierte en una especie de ritual familiar, ya que se desplazan hasta las granjas de cultivo, Christmas Tree Farms, donde se pasean ante tanta variedad de coníferas para encontrar el más apropiado para su casa. Asimismo se cuelga el muérdago a la puerta de los hogares para alejar los malos espíritus. Para agasajar a los invitados se les obsequia con ponche de huevo y unas galletitas de jengibre.

Por tanto, la Navidad de todos los continentes se caracteriza por ser un evento entrañable, familiar y, al mismo tiempo, compartido por el barrio, por el pueblo o por la ciudad.

Estas celebraciones culminan con la venida de los Reyes Magos que ilusionan a los pequeños y también se aprovechan los mayores con la lluvia de regalos, depositados en torno al árbol. Se finaliza con la sorpresa del “roscón”. Como decía San Agustín, la vida es amor en acción, cada vez que amamos y nos aman es Navidad.

Luis Landa El Busto. Autor del libro “Directo desde las trincheras con Primitivo”

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