El rincón

Las cinco lecciones de una moción indigna

Elma Saiz (PSN) felicita a Cristina Ibarrola (UPN) en presencia de Joseba Asiron Bildu)
AmpliarAmpliar
Elma Saiz (PSN) felicitaba en junio a la nueva alcaldesa, Cristina Ibarrola (UPN), en presencia de Joseba Asiron (EH Bildu)
Elma Saiz (PSN) felicita a Cristina Ibarrola (UPN) en presencia de Joseba Asiron Bildu)

CerrarCerrar

Miguel Ángel Riezu

Publicado el 17/12/2023 a las 05:00

El PSN ha rendido Pamplona a EH Bildu en la figura del próximo alcalde, el abertzale Joseba Asiron. Parecía ciencia ficción hace sólo unos meses y hoy es una perturbadora realidad. Igual que la amnistía para el prófugo Puigdemont. Evidencia que han saltado por los aires los límites para romper convicciones y traicionar la palabra dada. Porque EH Bildu no es un partido más, su núcleo ha sido el brazo político del terrorismo etarra y todavía no ha sido capaz de condenarlo. Y porque Pamplona es, además, una pieza de caza mayor. La capital de la Euskalherria con la que sueñan los nacionalistas. Ahí está su valor simbólico, y por eso celebran la victoria.

Bildu ha hecho lo que se esperaba de ellos, nunca han ocultado su objetivo. Es el PSN el que ha cambiado de orilla sus votos después de recibidos y tras repetirles a sus votantes que no lo iba a hacer. Le ha abierto a Bildu las puertas de la fortaleza para que tomen la plaza fuerte después de negar al alcaide, una y otra vez, que fueran a traicionarle y entregar la llave. Con la inquina añadida de obligar a desalojar el despacho de alcaldesa a Cristina Ibarrola a los seis meses de conseguirlo. Esto no es una batalla local. Esto es una enorme deslealtad, a sus votantes, a su historia y a la confianza social en la política. Y lo vamos a pagar la mayoría de los navarros. Es una triste moción de censura que encierra mucha lecciones. Aquí van cinco.

Más que socios, compañeros. El acuerdo PSOE-PSN/Bildu es mucho más que un pacto. Simboliza que existe un camino que comparten ambas fuerzas políticas y que recorren juntos y de la mano. Se inició hace años y va quemando etapas. La primera, hacer presidenta de Navarra a María Chivite y, la penúltima, hacer presidente del Gobierno de España a Pedro Sánchez. Es evidente que en esta carrera Pamplona es sólo una meta volante. Aunque sea importante, desde luego no es la meta final. Tengámoslo todos claro. La lección: esto va a continuar avanzando por el mismo camino. Cerdán, Chivite y Alzórriz han atado sus destinos al partido de Otegi.

Levantar un muro político. Lo que hace el PSN con esta decisión es levantar un muro político frente a casi media Navarra, la que vota del centro a la derecha. Ese muro del que ya habló Sánchez en su investidura. Y manda un mensaje de desprecio, puro y duro, a UPN, la primera fuerza política de Navarra. Que es la misma que se había ofrecido a llegar a acuerdos con el PSN.

Por cierto, para evitar depender de los extremos, los pactos entre los grandes partidos que ocupan la centralidad política son la norma en el resto de Europa. El muro se levanta contra los extremos, sean de derechas o de izquierdas, no entre los bloques. Así funciona Alemania, sin ir más lejos, con una cultura de grandes coaliciones incluso cuando no hay mayorías claras. Aquí, Sánchez tiene marcado a fuego que no. La lección: la cúpula del PSN está ya muy cómoda con esta mutua dependencia con Bildu. Le preocupa poco. Ojo, algo sí, porque han tapado la moción emboscándola y después de haber conseguido que Pedro Sánchez ya sea presidente.

Inventar un relato para tapar los hechos. ¿Y cómo se justifica semejante volantazo sobre lo que siempre ha defendido el PSOE para intentar que no suene a lo que es, una cesión por puro interés político? Pues inventándose un relato. Parálisis municipal en Pamplona. Claro, buscada por la propia oposición. Polarización. Ahora, desde luego. Esto sí, llevan meses repitiéndolo para intentar que suene creíble. Ni por esas. La lección: la verdad suele ser la primera víctima en las batallas políticas.

Las palabras no valen un pimiento. Si algo han insistido María Chivite o la candidata socialista Elma Saiz, ahora ministra con Pedro Sánchez, es que los votos del PSN no iban a hacer alcalde a Asiron. No una vez, lo han repetido por docenas. Y, de golpe, de lo dicho nada. Y encima, ni se ruborizan, que es lo peor. La lección: el PSN ha demostrado que la palabra dada no vale nada. Y eso mata la confianza.

La hora de segar y la rana en la olla. El PSN entierra su futuro en Pamplona con esta claudicación. Es un tiro en el pie que les va a causar un boquete del que luego se sorprenderán. Porque empequeñece la ración de votantes del PSN y va a engordar los de Bildu, que pasan a tener la plataforma de visibilidad de la alcaldía.

Y a Bildu, victorioso, que avanza con “paciencia estratégica”, sin prisas, le ha llegado ya la hora de recoger. De segar. Es la fábula de la rana en la olla de agua. Si la echas de golpe en agua hirviendo, salta. Si la vas calentando poco a poco, no reacciona y para cuando se da cuenta está cocida. Exactamente esta es la estrategia del PSOE y Bildu con sus acuerdos. Pasito a pasito para blanquear a Bildu por completo y sostenerse en el poder. Y la lección: la pócima está siendo endiabladamente eficaz salvo que la mayoría de los navarros pongamos ya pie en pared. Y eso incluye también a los socialistas que se mantienen leales a sus principios. Ya no caben las dudas. La moción las despeja todas.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora