Cartas de los lectores
No es país para jóvenes


Publicado el 13/12/2023 a las 05:00
Además de tener tres hijos en edad laboral, me gusta tomar el pulso a los jóvenes y me trasmiten, al menos algunos, mucha inseguridad con los tiempos que corren. Según un estudio reciente, una parte nada desdeñable de los padres, casi la mitad, ayudan a sus hijos a llegar a fin de mes, ya que a muchos treintañeros con el sueldo no les llega. No podemos consentir que tengamos dos realidades, la de los mayores o pensionistas que cotizan y tienen prestaciones, en la mayoría de los casos y la de los jóvenes que difícilmente podrán aspirar a ello. De hecho, solo un tercio de los treintañeros es propietario de una casa, muchas veces con ayuda también, frente a las dos terceras partes de hace veinte años. Cada vez es más relevante el papel de los progenitores en la ayuda a los jóvenes, pero cabe preguntarse si eso no lo debería hacer el estado y nuestros políticos. Evidentemente la mayoría nos quitaríamos el pan de la boca por nuestros hijos, pero somos uno de los países europeos que menos cuida a sus jóvenes y más sufren los efectos del paro, la inseguridad laboral, los bajos salarios, la desprotección y la emigración. Crecieron pensando, y así se lo inculcamos, que debían preparase, que debían aprender idiomas, que mejor hacer un master y cuando se incorporaron al mercado laboral se encontraron este escenario. Ellos cumplieron, pero muchos de ellos se sienten estafados, con salarios mileuristas e indignos, con los que no les llega para invertir en vivienda o ahorrar para el futuro. Puede ser por eso que algunos se quejan de que se esfuerzan menos, pero es un bucle, si las empresas pagan mal se reacciona no esforzándose al límite. Seguramente sería distinto si se viesen bien pagados, podría ser una reacción a sus promesas rotas. Allí llega la generación soporte, es decir, los padres que pueden tener vivienda y salario y les toca tejer redes de protección que no deberían ser necesarias en un país desarrollado. Si este país va como una “moto” qué sería si no fuera así. Lo que demandan los jóvenes es un trabajo que les permita vivir con dignidad, poder pagar un alquiler sin tener que compartir piso con otras personas y poder ahorrar. Se sienten una generación con poca suerte: una crisis, una pandemia y más inflación, trabajan y no les llega, tienen que dedicar media vida a pagar una vivienda si lo consiguen. Un país desarrollado debería compaginar el proteger a los pensionistas, que es muy loable, con cuidar también a sus jóvenes, que son el futuro, si no lo queremos pagar a largo plazo. No ahorran, no pueden comprar vivienda, no podrán cotizar lo suficiente, tendrán que heredar la gran deuda estatal, no olvidemos que los fondos “next generation” se llaman así porque a ellos les tocara devolverlos, por no hablar de una gran estafa piramidal. En fin, ¿les gustaría ser de la generación Z en este país, con este panorama? Ellos han visto cómo sus padres sacrificaban su vida por el trabajo y conseguían una cierta calidad de vida, en una suerte de ascensor social, pero ellos, a pesar de ser la generación mejor formada, puede que no lo consigan. Creo que es hora de que nuestros políticos se pongan también a trabajar por ellos y para ellos, lo merecen, están desencantados y se nota. No podemos consentir que la edad de los supuestos votantes haga que los políticos concentren sus esfuerzos en esas generaciones, olvidando a los jóvenes, desafectados de la política en muchos casos. Tómeles el pulso y comprobaran como se sienten.