"Choca un comportamiento que convierte en asunto público la circunstancia privada de un contrato entre la compañía y un cliente particular"

Publicado el 05/12/2023 a las 05:00
Si cuando llega la revisión de su instalación de gas usted no está en casa, el técnico que realiza la inspección colgará en la puerta de su vivienda un cartel en el que le insta a ponerse en contacto con la firma que le suministra la energía. A la vista de todos le advertirá de manera ostensible que si no lo hace su comportamiento puede ser sancionado. Sin medias tintas. En la época de la tecnología de la comunicación instantánea, con internet, correos físicos y electrónicos, teléfonos, whastapp, mensajes de texto y redes sociales…, choca un comportamiento que convierte en asunto público la circunstancia privada de un contrato entre la compañía y un cliente particular. Una especie de castigo suplementario de publicidad. Una revancha que la firma se permite al no poder realizar el trabajo y se desquita con una represalia tosca. Es obvio que las normas son de obligado cumplimiento y que la inspección regular de la instalación del gas es indispensable tanto para garantizar la calidad del servicio al cliente como la seguridad al resto de los vecinos. Cierto. Pero las formas también son relevantes y estamos en el siglo XXI. Paso junto a la vivienda de unos vecinos y descubro que adherido a la puerta sus inquilinos sufren uno de estos carteles admonitorios. A mí me recuerdan conductas de otro tiempo. Un aviso visible para todos que airea en caracteres de rotulador rojo el número de piso y la letra y les apremia a ponerse en contacto con la empresa gasística para realizar la inspección. Sencillamente porque no estaban en casa. Es un castigo exagerado. Transcurren dos, tres días y el letrero sigue ahí. Resulta invasivo de la privacidad. Hay otros medios para comunicar por procedimientos más proporcionados la circunstancia. El cartel anuncia que transcurridas 72 horas se informará al departamento de Industria para que abra expediente y le sancione. ¡Qué necesidad hay de que conozcamos todos esa información! En el siglo XVII cuando la peste bubónica se extendía por Europa se advertía a la población señalando sin miramientos las viviendas que alojaban a los enfermos en cuarentena. Afortunadamente eran otros tiempos.