Incierta estabilidad y contestación social
Miles de personas clamaron en la calle contra la amnistía conscientes de que los desafíos del país requieren un Gobierno asentado en una sólida mayoría y no sometido a los deseos de sus socios

Publicado el 19/11/2023 a las 05:00
Pedro Sánchez ha acreditado su condición de consumado equilibrista, capaz de mantener en pie un Gobierno de coalición con opiniones contrapuestas en materias altamente sensibles y una precaria mayoría parlamentaria sujeta con alfileres. El mandato al que se enfrenta ahora es todavía más complicado, pese a la lógica euforia en sus filas tras materializarse una investidura que parecía improbable cuando adelantó las elecciones. La nueva correlación de fuerzas en el Congreso hace imprescindible el apoyo de todos sus socios en todas las votaciones, lo que otorga una extraordinaria capacidad de presión a cada uno de ellos, con reivindicaciones pendientes de tan complejo encaje constitucional, cuando no tan contrarias a la Carta Magna, que ha pospuesto incluso el PSOE más proclive a traspasar líneas rojas y realizar cesiones que parecían inverosímiles. La gobernabilidad del país en manos de un independentismo catalán con una feroz competencia interna, como la existente entre el PNV y Bildu, presagia continuos tiras y aflojas, sin olvidar las tensiones que puedan surgir por el pulso Sumar-Podemos. Ni al presidente ni a los partidos que lo apoyan les conviene una legislatura breve y repleta de sobresaltos que dé alas a la oposición. Porque mientras, el malestar social por los pactos del sanchismo continúa. Cientos de miles de personas volvieron a salir ayer a las calles para protestar contra la amnistía y un hipotético referéndum que algunos ya otean en el horizonte. Fue masiva en Cibeles y multitudinaria en Pamplona, donde 8.000 ciudadanos respondieron a la llamada de Sociedad Civil Navarra, Pompaelo y Asociación Doble12 bajo el lema Por la libertad, la unidad y la igualdad. No en mi nombre: ni amnistía, ni autodeterminación. Los desafíos a los que se enfrenta el país, con la economía en plena desaceleración, requieren la estabilidad que sólo proporcionan pactos asentados en sólidos cimientos, no prendidos con hilvanes. Pero sería un error despreciar la capacidad de supervivencia de Sánchez y un olfato político que le ha ayudado a manejarse con éxito en situaciones extremas.