"El mal presente"

Actualizado el 29/10/2023 a las 10:44
Creer que cualquier tiempo pasado fue mejor es una tentación que se acrecienta con la edad. Mi generación tuvo la suerte de criarse en una España sin hambre ni guerras. Nos tocó vivir el otoño del patriarca, aquella lenta agonía del franquismo a la que siguieron los años turbulentos de la Transición. El terrorismo se hacía cada vez más fuerte, especialmente tras la llegada de la democracia, tras la aprobación en las urnas de la Constitución. Uno no es partidario de repetir ni el día de ayer, porque la memoria es selectiva y nuestro disco duro desecha archivos maliciosos y suele quedarse con los más limpios. De ese modo nos inventamos una historia que se amolde a nuestro presente y lo justifique. Recuerdo una Pamplona gris, mal iluminada, con manifestaciones diarias y disparos. Mis hermanos pequeños jugaban a manifestaciones por el pasillo; uno tiraba papeles a modo de pasquines sentado en un carrito que tiraba el otro, mientras gritaba lemas en verso libre. Mal que bien, llegamos a buen puerto a pesar de las resistencias. Eta, Grapo, Gal, Frap, Terra Lliure, Comandos Autónomos Anticapitalistas, Batallón Vasco Español -y seguramente me dejo alguno más- se empeñaron en cubrir de sangre las calles e impedir el periodo de paz más largo de nuestra Historia. Mirar al pasado conduce a la melancolía si se hace bajo el influjo elegíaco de Jorge Manrique, pero dadas las circunstancias en las que se encuentra la política española, lo que a uno le provoca el pasado y el coste que se pagó por la democracia, es indignación. Se dirá que trenzar una amnistía para una lograr una investidura recosida con los retales de las minorías es un buen trato; se dirá que si no hay investidura a causa de las exigencias de los independentistas, Sánchez se presentará como el gran salvador de la patria y el progreso. Puede ser. A mí me causa estupor pensar que la clase política española parezca una asamblea de majaras comparada con los líderes que consiguieron abrir las costuras para alcanzar este triste presente.