"Previsiones muy optimistas"
"La llegada de la generación del baby boom a la jubilación lleva a la Seguridad Social a tener 6,4 millones de pensionistas, pero el Gobierno confía en que no deberá afrontar reformas del sistema"

Publicado el 26/10/2023 a las 05:00
El ritmo de acceso a la pensión de jubilación se acelera a medida que pasan los meses por el retiro de quienes nacieron entre finales de los años 50 y principios de los 60. Es la generación conocida como del baby boom. Un numeroso colectivo que está a las puertas del retiro y cuyo ritmo de acceso a la jubilación ha llevado ya a la Seguridad Social a tener más de 6,4 millones de presentaciones en su haber. Y sólo en el último mes han accedido a la jubilación 13.000 personas. La jubilación media ya alcanza los 1.600 euros y el gasto público en esta partida se situará en torno al 12,4% del Producto Interior Bruto. Según sus confiadas previsiones, el Gobierno ya asegura que no deberá afrontar reformas ni activar el mecanismo corrector para garantizar el sistema de pensiones. Las proyecciones del Ejecutivo con el horizonte de 2050, tanto en crecimiento económico como en inmigración y natalidad, mantienen pronósticos mucho más favorables de los que avalan otras instituciones como Airef o el Instituto Nacional de Estadística. Respecto al crecimiento económico, la Seguridad Social lo fija con un 2% de media, mientras la Airef no va más allá de un 1,3%. El documento difundido por la Seguridad Social sobre Proyecciones del gasto público en Pensiones en España vaticina que el refuerzo del presupuesto a través de impuestos, en lugar de recorte de gasto, será suficiente para mantener el actual sistema. Y todo esto cuando la OCDE carga contra la reforma de las pensiones recién aprobada y considera que no es suficiente para lograr el equilibrio del sistema, en números rojos desde hace más de una década. Pide actuar en una variable que el Gobierno no ha tocado: ampliar la edad legal de jubilación más allá de los 67 años a los que se llegará en 2027. Por último, hacer cálculos sin tener en cuenta factores imprevistos de la economía global, entre otros como los dos conflictos que aquejan a Ucrania e Israel, puede echar por tierra previsiones demasiado optimistas y acabar poniendo en riesgo una partida tan fundamental para el equilibrio de las cuentas del Estado.