"Elecciones en Argentina: ¿Soluciones fáciles para problemas complejos?"

Publicado el 21/10/2023 a las 05:00
Argentina padece una intensa crisis económica y social que viene de lejos. En los últimos doce meses el aumento de la inflación ha alcanzado el 124% y el índice de pobreza se aproxima al 50% de la población. No es de extrañar que la cuestión económica haya concitado la atención de la campaña electoral argentina, ni que el malestar de los ciudadanos sea cada vez mayor frente a una clase política que no parece capaz de resolver los problemas del país.
A pesar de haber ocupado en otra época un lugar destacado en el escenario político internacional, Argentina es actualmente una sociedad quebrada, escindida, que padece desde hace años una desigualdad lacerante, mientras el crecimiento económico permanece estancado.
Hablamos de expectativas de vida frustradas, proyectos personales truncados, al tiempo que doscientos jóvenes tienen que emigrar cada día del país. Entre tanto, algunos recurren a la literatura y evocan con ironía las palabras de Shakespeare en La Tempestad: “Ya no quedan demonios en el inferno. Están todos aquí”.
Ante las elecciones presidenciales de mañana, las encuestas dan como vencedor a Javier Milei, un economista de corte populista, curtido en tertulias televisivas, aunque tal vez no consiga mayoría suficiente y tenga que acudir a la segunda vuelta. En las primarias de agosto se erigió de forma inesperada como ganador, rompiendo así la polarización entre las grandes coaliciones: la gobernante de corte peronista, “Unión por la patria” y la coalición opositora “Juntos por el Cambio”.
Miembro destacado del partido La Libertad Avanza, Milei fue capaz de capitalizar el voto del hartazgo de los ciudadanos. Había llegado al Congreso de la mano de la ultraderecha en noviembre de 2021. Su modelo político y económico gira en torno a la reducción del Estado a su mínima expresión. Es el único camino viable -defiende- para reducir el gasto de la política y el déficit fiscal. La función del Estado ha de limitarse a la seguridad (interior y exterior) y la administración del sistema judicial.
Milei aduce que la moneda nacional, el peso argentino, no tiene ningún valor. Si gana las elecciones promete reemplazarlo por el dólar. “El peso es la moneda que emite el político argentino y por ende no puede valer ni excremento, porque esa basura no sirve ni para abono”.
A su vez, promete una “revolución liberal” para convertir al país en una gran potencia mundial, en la línea que propone Donald Trump, a quien admira junto con el expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Para Milei, los políticos son una “casta parasitaria y corrupta”. Hacen sus negocios a cuenta del estado y se dedican a robar al ciudadano.
El candidato anti sistema, que en las últimas semanas ha intentado moderar su discurso, aspira a recuperar la grandeza del país mientras renuncia, paradójicamente, a la soberanía monetaria con el riesgo subsiguiente para la exportación de materias primas y la obtención de divisas.
Considera que los Ministerios del Gobierno se han convertido en cajas negras que utilizan los políticos con el objetivo de enriquecerse. De ahí que haya propuesto eliminar los Ministerios de Salud, Educación, Ciencia, Trabajo y Mujeres. Se manifiesta a favor de la legalización de las drogas, siempre que el consumo individual no genere un gasto para el Estado.
Negacionista respecto del cambio climático, cuestiona también los crímenes de la dictadura argentina, y minimiza el número de desaparecidos y torturados, mientras arremete contra asociaciones como las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Tampoco es partidario de la justicia social, por considerarla una aberración, y se muestra a favor de la venta de órganos, si se trata de una transacción comercial consensuada. Por otra parte, defiende la supresión del aborto legal y es contrario a la educación sexual en las aulas. Estima que la escolarización obligatoria de niños y adolescentes es una intromisión intolerable del Estado. En cuanto al mercado laboral, cuestiona que exista una brecha de género respecto de los salarios, mientras promueve el libre comercio de las armas.
Formado en colegios católicos, es admirador del judaísmo y del Estado de Israel. Uno de sus consejeros es un rabino judío. Entre tanto, Malei acusa al Papa Francisco de tener afinidad con los “comunistas asesinos” y de estar del lado de las “dictaduras sangrientas”. Otras veces lo denomina “representante del maligno en la Tierra”.
Por todo lo expuesto, no cabe duda de que es mucho lo que hay en juego en estas elecciones argentinas. Somos hijos de nuestras decisiones, insistía Cervantes una y otra vez en sus obras. Las consecuencias, de todo tipo, vienen después y dejan huella. Una vez más conviene recordar que ante cualquier problema difícil y complejo de resolver en el plano económico y social, como los que vive la sociedad argentina, siempre irrumpen soluciones que se presentan como claras, sencillas y a veces…. equivocadas. Tal y como acredita la historia, la esperanza sabe acicalarse en épocas de crisis para atraer y seducir las mentes, cubriéndose con atuendos y colores provocadores, mientras florece en medio de la desesperación…
F. Javier Blázquez Ruiz. Catedrático de Filosofía del derecho. UPNA.