"Empezaron, ¡hay que ser osados!, por rebajar el sueldo de los ministros"

Publicado el 05/10/2023 a las 05:00
Qué veredes, amigo Sancho, decía don Quijote. Y no hay que ir tan lejos en el tiempo para verlas. Solo hasta 1923, o sea hasta hace cien años. El Diario del Recuerdo suele traérnoslas de vez en cuando, como hace unos días, que nos enteramos de que el Gobierno empezó a tomar medidas para reducir el gasto público. Y empezaron ¡hay que ser osados!, por rebajar el sueldo de los ministros. Todos menos los del Estado y Guerra, que no cobrarían un céntimo. Nada dice el periodista acerca de la reacción de los tales, si se resignaron a la bajada, si protestaron o dimitieron. Además, también subsecretarios y gobernadores civiles entrarían en los ajustes, cobrando aquellos 15.000 pesetas y estos 20.000 si eran de Madrid, Barcelona y Canarias, y 12.500 los de las demás provincias. Servidora no tiene idea de si en 1923, estos sueldos eran modestos o abusivos, porque en cien años los precios de todo lo necesario para la vida cambian mucho. Pero en aquellas fechas también se planeaba la construcción de viviendas baratas en el Ensanche de Pamplona y se esperaba que la renta a pagar fuera de 20 pesetas mensuales, lo que quiere decir que podían pagarlas con holgura incluso los gobernadores de las pequeñas provincias, aunque no parece que ellos estuvieran en la mira de los promotores de las casas baratas. Pero fueran altos o bajos tales sueldos, lo que llama la atención es que el Gobierno comenzara con ellos la reducción del gasto público, acostumbrados como estamos a que en múltiples ocasiones sean también estos sueldos lo primero que regularizan al tomar posesión de sus cargos bastantes políticos, pero modificándolos hacia arriba y no hacia abajo como hace cien años. Dicen los que parecen entender de estos asuntos que los políticos ganan poco. A lo mejor es verdad, pero no era de esa opinión Cristina Alberdi, a quien oí decir que siempre se sintió bien pagada cuando fue ministra. A lo mejor es que ella al comprar piso aspiraba más bien a las casas baratas, y para eso tenía de sobra.