"Me pregunto si no sería bueno volver atrás y saludarnos con un apretón de manos, dejando los besos sólo para el amor o el cariño familiar"

Publicado el 14/09/2023 a las 05:00
Con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos”, dijo Indira Gandhi, y me hace pensar en que deben de ser multitud los puños cerrados, ya que lo del apretón de manos parece haber pasado a la historia. Ahora la gente se besa espontáneamente, tanto en las presentaciones como en triunfos deportivos, eventos políticos y manifestaciones de condolencia. Pero ninguna de estas formas de salutación se ha afamado tanto como lo ha hecho el beso a una futbolista por parte de un personaje, de quien servidora, ignorante en asuntos futbolísticos ni siquiera conocía el nombre. ¡Pues menudo revuelo ha organizado el interfecto. En nada se ha quedado la fama de “El beso” de Gustav Klimt, por admirado que el cuadro sea, que ni ver la televisión ni oír la radio se puede, porque ya ninguna emisora habla de otra cosa aunque tengamos problemas y desgracias que nos atañen a todos.
Por otra parte, viendo al otro día al presidente del Gobierno besar en ambas mejillas a las campeonas, sentí lástima de él, porque las mundialistas son muchas y aquello se hacía largo, incluso monótono. Tuvo que acabar cansado el hombre. Por eso me pregunté, por poco progresista que ello parezca, si no sería bueno volver atrás y de nuevo saludarnos con un apretón de manos, dejando los besos solo para el amor o el cariño familiar. Si así fuera desaparecerían los besos en ambientes deportivos, políticos y laborales, donde estos pueden dar lugar a equívocos. A lo mejor los jóvenes que no han conocido este estilo de saludo hasta lo encontrarían más actual, más moderno y más sano.
Claro que para ello los que lo tienen apretado tendrían que abrir el puño, porque como ya dijo doña Indira, que parecía muy inteligente, con él cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos. Pero cuesta poco abrirlo para hacerlo, y si volvemos a acostumbrarnos a él, nos daremos cuenta de que no sólo nos iguala a hombres y mujeres, sino que además es mucho más natural y elegante.