"Ahora que comienza el curso, existen unas teclas mínimas que deben ejercitar los estudiantes ya se encuentren en Infantil, Primaria o Secundaria"

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María Luisa Sanz de Acedo

Publicado el 11/09/2023 a las 06:00

Con motivo del inicio del año académico, me parece interesante recordar qué procesos cognitivos, qué teclas mínimas, deben ejercitar los estudiantes en los niveles básicos de nuestro Sistema Educativo: Infantil, Primaria y Secundaria. Efectivamente, se pretende que el desarrollo de la competencia cognitiva experimente cambios cualitativos a lo largo de los citados niveles formativos, lo cual requiriere cuidados específicos para que el cerebro crezca en inteligencia, análisis y fluidez y, en consecuencia, se eviten posibles dificultades de aprendizaje. Todo ello teniendo en cuenta tres factores esenciales: el estudiantado, el profesorado y el contenido de las asignaturas. El estudiantado difiere en habilidades, interés por aprender, personalidad y antecedentes familiares; el profesorado, en preparación, aptitudes, estilos de enseñanza y persistencia para estimular al estudio, y por último el contenido curricular, en sus características conceptuales y demandas intelectuales. Cada ciclo prioriza determinadas operaciones mentales de modo que el educando pueda alcanzar una imagen de sí mismo y de la sociedad cada vez más precisa.

En el ‘Nivel Infantil’ es esencial que el alumnado, con un pensamiento intuitivo, controle poco a poco su “atención”, se dé cuenta de lo que percibe en su derredor, inhiba las conductas impulsivas y descarte las distracciones. Sirva la siguiente consideración: para entender el significado de una palabra ha de centrarse únicamente en ese estímulo, discriminar su sonido, mantenerlo en la memoria, asociarlo con recuerdos personales y evocar similitudes y diferencias entre esa palabra y otras conocidas. Esta manera de proceder predice el éxito y es necesaria para afrontar tareas más complejas en cursos posteriores.

En el ‘Nivel Primario’ la elaboración de síntesis sencillas después de leer un texto, la flexibilidad en los juicios propios y en los de otras personas, la perseverancia en la realización de las tareas acordadas y la retención de la información que se ha procesado, esto es, la activación de la memoria de trabajo, se han de practicar insistentemente. Dichas operaciones contribuyen a que durante los últimos años de este nivel el alumnado sea capaz de organizar jerárquicamente contenidos de aprendizaje, relacionarlos con situaciones concretas de la vida y llenar sus vacíos conceptuales. Luego es ventajoso enriquecer sus mentes con variados y significativos temas informativos.

En el ‘Nivel Secundario’ el propósito primordial es adquirir la capacidad de extraer conclusiones particulares de supuestos generales, comprender los principios presentes en los contenidos a cursar y aprender a autoevaluarse con rigurosidad. Por ejemplo: el estudiante entiende que la expresión “si el coche no tiene gasolina, no se mueve” no implica necesariamente que “si el coche no se mueve, entonces no tiene gasolina”, pues piensa en otras causas posibles que impidan su desplazamiento. Consecuentemente, ya es capaz de acostumbrarse sin mayor esfuerzo a establecer analogías, similitudes, entre conceptos y entender que la validez de una determinada certeza puede variar de acuerdo con la hipótesis que se asuma como verdadera. Por tanto, el descubrimiento de la verdad, de la autenticidad de las ideas y de las conexiones entre contenidos son objetivos relevantes en este ciclo.

Las dificultades surgen cuando las exigencias del aprendizaje de una materia están lejos de las posibilidades cognitivas del educando. Así, la deficiente atención durante la realización de las tareas en Infantil tiene consecuencias negativas en Primaria cuando no se pueden discriminar letras o números. A su vez, la demora en la ejecución de síntesis de ideas en Primaria se refleja en la baja comprensión lectora y en la imposibilidad de utilizar conceptos científicos abstractos en Secundaria, tales como el de energía, gravedad o evolución. Conviene, pues, diagnosticar y enderezar cuanto antes dichas deficiencias para prevenir problemas mayores, sean la dislexia -afección que interfiere en la lecto/escritura- y la discalculia - afección que interfiere en la comprensión del concepto de cantidad y de la relación “más/menos”. Ambas dificultades tienen un origen común, las “alteraciones de la atención”. Mas siempre, por su parte el alumnado ha de ir aceptando ilusionado que debe realizar un esfuerzo sostenido a lo largo de su trayectoria académica para crecer en capacidad, conocimiento y adaptación socio/emocional resolviendo cuestiones de aprendizaje y practicando los mencionados procesos básicos de “su” pensamiento.

Para concluir, considero que la labor del profesorado es crucial en la estimulación de la capacidad mental de sus educandos, pero también las familias han de comprometerse en esta tarea vigilando de cerca la mejora continuada en el modo de argumentar de sus hijos a lo largo de los cursos escolares. Ambos agentes han de tener actitud colaborativa para que los estudiantes alcancen, paso a paso, el dominio de la competencia propia del nivel en que se encuentran convencidos de que los contenidos curriculares serán mejor asimilados en la medida que el potencial cognitivo evolucione hacia la madurez crítica y creativa.

María Luisa Sanz de Acedo Lizarraga. Catedrática de Universidad en Habilidades del Pensamiento y la Creatividad

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