"Iremos a por todas"

thumb

Jaime Ignacio Del Burgo

Publicado el 24/08/2023 a las 06:00

En su discurso de investidura, María Chivite proclamó su voluntad de defender “lo que somos y nuestra esencia”. No estoy muy seguro de lo que quiso decir, aunque es de suponer que se refería al Fuero. A renglón seguido añadió que “por eso, entendemos pertinente crear una ponencia parlamentaria para actualizar la LORAFNA, sigla o acrónimo de la Ley Orgánica 10/1982, de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra, a la que sintetizamos con el nombre de Amejoramiento del Fuero. De modo que ya sabemos que la presidenta está dispuesta a “actualizar” el Amejoramiento del Fuero. Pero no nos ha explicado qué se esconde tras la palabra “actualizar”. Podemos imaginarlo habida cuenta su dependencia existencial de los que la han permitido sentarse en el Salón del Trono del Palacio de Navarra.

También Chivite lanzó una encendida diatriba contra un enemigo imaginario, el Partido Popular. ¡Ay de aquel -vino a decir- que ponga en peligro “lo que somos y nuestra esencia!” Como alguna formación o gobierno lo haga “iremos a por todas en la defensa de Navarra”. Algo incongruente con abrir las puertas del Reino a las milicias de Bildu y Geroa Bai que sólo quieren, como acertadamente dijo Feijóo en Pamplona, convertirlo en un barrio de Bilbao.

El único riesgo para nuestro futuro no es el PP, respetuoso desde su fundación con el régimen foral y que cuando estuvo en el poder pactó con el Gobierno de Navarra acuerdos muy importantes para fortalecer nuestra secular autonomía tributaria. Me duele decirlo, pero el riesgo está en la propia Chivite, por gobernar con partidos como el PNV, cuya marca navarra es Geroa Bai, y por considerar socio preferente a Bildu, cuyo núcleo fundamental es Sortu, que considera daños colaterales de la lucha criminal por la liberación de Euskalerria, los casi mil asesinatos cometidos para aterrorizar al conjunto de la ciudadanía española.

Tampoco la presidenta midió bien sus palabras cuando manifestó que estamos en “emergencia democrática por la amenaza de involución que viene de las formaciones de derechas”. La única involución antidemocrática que padecemos es la protagonizada por quienes se han apoderado de la gobernanza nacional y no ocultan su intención de acabar con lo que llaman despectivamente el “régimen del 78”, lo que supone retroceder hacia un régimen autocrático, antidemocrático y populista donde se apaga la antorcha de la libertad y se sume al pueblo en la miseria.

Ni la Constitución ni el Amejoramiento son intocables, pero no tienen fecha de caducidad ni han envejecido. Por el contrario, nos han permitido a los españoles progresar en libertad. Es en el marco de la Constitución y del denostado Amejoramiento del Fuero cuando Navarra ha conocido el mayor nivel de desarrollo de toda nuestra historia, alumbrando una sociedad más libre, justa, igualitaria y dueña de su propio destino.

El consenso entre las fuerzas políticas que representaban a la mayoría social de España y de Navarra presidió la elaboración de la Constitución y el Amejoramiento. En 1982, en el Parlamento Foral UCD, PSOE, UPN y el Partido Carlista, con 49 escaños, votaron a favor del Amejoramiento. Los 5 parlamentarios del PNV votaron en contra. Y los 16 de HB se negaron a votar. En el Congreso y el Senado la unanimidad quedó rota por los 7 diputados y los 8 senadores del PNV.

La reforma del Amejoramiento debiera contar con un consenso semejante al de 1982. El procedimiento es el mismo. El artículo 71 dispone que la iniciativa corresponde al Gobierno de Navarra o al Gobierno de la Nación. Si las negociaciones llegan a buen puerto, el acuerdo se ha de someterse a la aprobación por el Parlamento de Navarra. Se exige mayoría absoluta, es decir, el voto favorable de al menos 26 de los 50 parlamentarios forales. Caso de resultar aprobada, se somete a la aprobación de las Cortes Generales. Ni en el Congreso ni en el Senado se pueden presentar enmiendas parciales, pues ello supondría ignorar la naturaleza paccionada del Amejoramiento. Por eso se utiliza el sistema de lectura única. Al ser una Ley Orgánica se exige el apoyo de la mayoría absoluta del Congreso y por tanto deben votar a favor al menos 176 diputados. La última palabra la tiene el Senado, donde la mayoría absoluta se sitúa en 133 escaños. Se da la circunstancia de que el Partido Popular tiene 143 senadores. Sus votos son decisivos.

Todo esto debiera tenerlo muy presente María Chivite. Navarra no será moneda de cambio para mantener a Sánchez en la Moncloa. Que así se lo haga saber por si intenta buscar fórmulas torticeras para burlar la Constitución, reconocer que Euskalerria es una nación y convocar un referéndum de autodeterminación con o sin inclusión de Navarra. En suma, nada que vulnere la Constitución y no respete, como dijo ella misma, “lo que somos y nuestra esencia”. Disparar contra el PP como responsable del estado de emergencia que vivimos es incompatible con su promesa de buscar “el consenso político y social”. Estoy seguro de que sus socios abertzales, burgueses o revolucionarios, le exigirán marginar al PP. El Senado en estos momentos aparece como un baluarte para nuestra libertad. Por eso debe tener la seguridad la presidenta de que si claudica ante ellos le tomaremos la palabra: “Iremos a por todas en la defensa de Navarra”.

Jaime Ignacio del Burgo Expresidente del Gobierno de Navarra y del PP

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora