"Solo se escuchaban las zancadas, los cencerros y la voz de Fermín que gritaba “Corre, corre, corre”"

Actualizado el 23/07/2023 a las 16:56
Quince de julio extendido, se ha aparecido Madrid en una suerte de diciembre a 41 grados a la sombra. El domingo iban los becarios de los grandes despachos con el totebag y las alpargatas, desconsolados sobre un asfalto asesino de la calle Príncipe de Vergara tan vacía y un calor como para ponerse una serie alemana de policías. Vamos al verano como vamos, hechos de recuerdos, de postillas de los porrazos en el encierro los que hayan tenido la suerte, de sueño y un punto de resaca huérfana, con las maletas sin deshacer, un siete en el corazón y las medallas del santo que compramos en la tienda de souvenirs sanfermineros, nuestro sexshop.
Sigues suspendido en la Cuesta de Santo Domingo el día siete después del “Gora” del último cántico en una belleza como de cámara lenta justo antes de que prendiera el cohete y Elena te metiera en Abárzuza casi a empellones. En la soledad de la librería, con la manada subiendo al otro lado de la persiana, Marcela se tapaba los ojos como si no quisiera ver lo que en realidad no podía ver. Solo se escuchaban las zancadas, los cencerros y la voz de Fermín que gritaba “Corre, corre, corre”. Te habrías quedado allí en mitad de la calle antes de entrar, perdido como esos buceadores que, extasiados en el fondo del mar, pierden la noción del tiempo y se olvidan de subir a la superficie. Se retiró Damián de alcalde de Sol y no has tenido el valor de escribirle porque no sabes ni siquiera qué decirle.
La mejor definición de la glaciación postsanferminera y este frío interior que yo me sé la hizo Yoli de Las Irigoyen en aquella grada tres o ‘de los diabéticos’ de la plaza de toros de Pamplona. Iba a morir el sexto toro, en ese momento en el que iba la fiesta barbea tablas al filo de ‘La Dominguera’. En un silencio casi ya de quince de julio, terminado el café irlandés, el turrón de Mira y la bota de Juan Cruz, asomó septiembre por encima del tejado Yoli pronosticó lacónica: “Mañana, borraja”. Borraja y encuestas.