"Y ahora son ellos quienes nos anuncian la catástrofe"

Publicado el 16/04/2023 a las 06:00
Qué va a ocurrir cuando no dispongamos de ayudas europeas y debamos seguir recurriendo al endeudamiento? ¿Cómo podremos mantener los servicios públicos? Esta angustiosa advertencia se hace ahora el portavoz de EH Bildu, y rápidamente la han replicado y secundado el resto de los representantes que sujetan el Gobierno de Chivite. Lo dicen ahora, después de haber convertido a nuestra Comunidad foral en una Administración dependiente de ayudas externas y de incrementos de impuestos.
Tras esta impostada preocupación se esconde el fracaso de toda la gestión de gobiernos multipartitos adictos al reparto de cargos y al señalamiento del rival para mantener su aparente cohesión.
Esta reflexión delata con precisión la frustración colectiva que está suponiendo la gestión de los servicios públicos y la deriva económica y fiscal del Gobierno de Chivite y Bildu continuista a su vez del anterior cuatripartito nacionalista. La ecuación es simple: si no nos ayudan, si cada vez gastamos más, necesitaremos recaudar más y más para hacer lo mismo.
La frustración no se asienta en el catastrófico panorama que describen sino en el conjunto de medidas que descartan para darle la vuelta a esta deriva. Porque quienes muestran esta preocupación descartan por sistema obtener más recursos económicos haciendo que nuestra economía crezca promoviendo que nuestras empresas encuentren condiciones atractivas para instalarse, para crecer, para contratar más empleos y que en ese ámbito de mejor competitividad y estabilidad, generen más beneficios y la administración foral reciba más ingresos.
En este año pasado, según datos proporcionados por Institución Futuro, Navarra fue la Comunidad en la que menos nuevas empresas se instalaron y la cuarta en la que más sociedades se disolvieron.
Descartan también que los emprendedores generen y mejoren puestos de trabajo y que las personas empleadas también ingresen más recursos a la Hacienda Foral no porque se les suben los impuestos sino porque aumentan su poder adquisitivo.
En relación a esto también la EPA nos hunde al mantener a Navarra descendida como la sexta Comunidad con menor tasa de paro, lejos de esa primera posición con menor desempleo en la que se situó años atrás.
Descartan que los grandes patrimonios se queden en Navarra y aporten sus impuestos para financiar mejor la Salud o la Educación, y en su lugar promueven que se vayan a otras comunidades y todos perdamos esos ingresos.
El último índice de competitividad fiscal sitúa a Navarra en el puesto 18 de las 19 comunidades por disponer el impuesto de Patrimonio más gravoso.
Descartan realizar inversiones en infraestructuras, ralentizando o parando las iniciadas tales como el canal o el TAV convirtiendo a Navarra en la única comunidad española junto con Cantabria que carece del servicio de AVE pese a que mediante la solidaria aportación por nuestro Convenio Económico, hemos financiado el 1,6 por ciento de todas los tramos de TAV realizados en el territorio nacional. Ahora que nos toca a nosotros preparar y recibir la inversión estatal, decimos no y paralizamos la llegada del nuevo tren a Pamplona para de ahí conectar con el resto de Europa.
Renuncian también por ejemplo a que la conexión con Francia disponga de una autovía similar en eficacia y seguridad a las que nos comunican con La Rioja, Aragón, País Vasco o Soria-Madrid.
Las inversiones en comunicaciones, en innovación, en empresas y en el resto de las áreas de economía productiva son impropias de una Comunidad emprendedora y peor aún si tal carencia se produce en un momento en el que disponemos de más ayuda exterior.
Quienes gobiernan presumen de gasto, pero no de mejor servicio. Ahí están las descomunales listas de espera en salud o en vivienda protegida, en un año con el gasto presupuestario en máximos históricos. Y ahora el temor que expresan es que se pueda terminar la época de la subvención y haya que volver a echar mano del bolsillo ciudadano para seguir costeando algo que cada vez funciona peor.
La Comunidad Foral es un entorno que ha demostrado que si aplicamos la correcta administración de nuestro sistema fiscal y la dirección de buenos profesionales y dirigentes políticos sensatos en la administración y los adaptamos a las necesidades reales, podemos progresar, innovar y situarnos a la cabeza en las principales referencias de una sociedad moderna y próspera.
Pero para ello el cambio de rumbo ha de ser inminente. Si continuamos por el camino centrado en gastar más para hacer lo mismo y peor desoyendo los malos datos y desatendiendo la apuesta por el crecimiento de la Comunidad Foral, se cumplirá la temible máxima que nos anuncia el portavoz abertzale: “Igual algún día no nos llega el dinero para pagar todo esto…”
Son ellos quienes nos advierten, y en nuestras manos está la solución.
Juan Luis Sánchez de Muniáin Lacasia
Parlamentario foral, miembro de UPN