"¡Con qué gusto volví a cruzar la pasarela! Lo sentí como un regalo que me hacía la ciudad"

Publicado el 23/03/2023 a las 06:00
Con qué gusto volví a cruzar la pasarela! Lo sentí como un regalo que me hacía la ciudad, porque poder pasear la Media Luna y el Paseo de Ronda sin tener que atravesar una carretera es magnífico. Cuando lo comenté en casa, otros miembros de mi familia me dieron la razón. Ellos habían hecho el camino en sentido inverso: desde la Vuelta del Castillo hasta el Seminario. Como yo, se habían sentido afortunados por poder disfrutar de uno de los mejores lugares de Pamplona. Echábamos en falta la pasarela, pero al fin la tenemos a nuestra disposición.
Y es que, temblando estábamos los más pesimistas de quedarnos sin ella. Próximas las elecciones municipales bastaría con que un nuevo Ayuntamiento decidiera que podíamos olvidarla para dejar en suspenso la reparación. Los de a pie hace tiempo nos maliciamos que toda obra es cuestión partidista. Que en el Gobierno y el Ayuntamiento se dice sí o no a cualquier obra no porque el proyecto guste o no guste, eso lo entenderíamos, sino más bien si la propone el partido contrario. Es bueno, sí, parecen pensar, pero no vamos a aprobarlo viniendo la idea de quien viene. Y esto es lo que no entendemos los votantes. Autovías, pantanos, aparcamientos, la pasarela, y mismamente el tren de alta velocidad, tardan años en llegar a puerto. A veces hay que esperar legislaturas para ver si hay suerte y sale de nuevo ganador el partido que propuso la obra para que esta se realice. No hay derecho señores, no hay derecho. Entendemos que la obra no guste por razones técnicas, económicas o prácticas, pero que no complazca únicamente porque la ha propuesto el partido rival, sea de izquierdas o de derechas es indignante.
Agradezco de veras la pasarela de Labrit. Que vean ahora si paga su arreglo quien hizo mal los cálculos de resistencia o quien no supo mantenerla debidamente, pero que dure muchos años, porque muchos somos quienes esperamos disfrutarla tiempo y tiempo.