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"Se terminó la época de los héroes que resolvían todo. No al liderazgo del yo, sí al liderazgo del nosotros"

Avatar del Roberto Cabezas Roberto Cabezas08/01/2023
Un buen líder genera cambios, hace que las cosas sucedan, derriba muros y construye puentes. Ilumina, no brilla, aúna mentes y corazones en un propósito común y sobre todo genera mundos de posibilidad en los que otros quieren estar. Los líderes nos llevan a lugares que creemos serán mejores y eso nos hace seguirles. Nos comparten su sueño y nos hacen parte de sus aventuras.
Tendemos a creer que los líderes son expresivos, poderosos, convincentes por su discurso y energía. También que llevan capa y que nunca se equivocan. En esos líderes no creo. Creo en los líderes que nos miran apreciativamente, que nos invitan a través del ejemplo, respeto, humildad, admiración y afecto. Es un proceso de aprendizaje y mejora permanente que dura toda la vida. Y ojo, el liderazgo es personal y nadie puede dar a los demás lo que no tiene. Muchas empresas cometen el error de buscar hacer de un líder un superhéroe. Con Messi pasaba algo similar: había una expectativa de “mesías”, de salvador de su selección y de los equipos donde ha jugado. Pero en este mundial nos ha dado una lección. Liderazgo compartido, sin egos. Liderazgo distribuido en el equipo con roles y sin nadie que sobredestaque, piezas intercambiables, incluida la conducción y el cuerpo técnico. Liderazgo flexible, ágil y dinámico. Creo firmemente en que los líderes no lo son siempre. Pero hay innegables momentos de liderazgo, como es el caso de este futbolista discreto, humilde, pequeño, menudo, introvertido, tímido incluso, de pocas palabras y mirada esquiva. El liderazgo del silencio. Un silencio ondulado, un silencio donde resbalan ecos, un silencio que hace inclinar las frentes hacia el suelo en señal de respeto. Creo que la parte más importante del liderazgo exitoso tiene que ver con el entorno, con el ambiente que se crea en una compañía y que permite a cada uno de los profesionales aportar lo mejor de sí a esta relación, sacar las mejores versiones en una sinfonía de talentos armónica y virtuosa. Hace poco leí un libro del escritor Marshall Goldsmith, What got you here won´t get you there, donde destacaba la idea que, para el líder con cargo, con capa y con ego desmedido, todo gira alrededor de él mismo, sin embargo, para el gran líder, el líder sin cargo, el líder imperfecto y silencioso, todo gira alrededor de los demás.
El campeón del mundo, Argentina, y su capitán, Lionel Messi, ofrecieron un sistema de liderazgo donde hubo un culto al bajo perfil, algo que en el mundo business se conoce como “overpromise- underdeliver“: en los planes de negocios se promete mucho y después no se alcanzan los resultados. Esto es muy interesante, ya que se puede trazar una distinción entre el perfeccionismo y la excelencia: el perfeccionismo es, exclusivamente, obsesionarse con lograr el máximo resultado. La excelencia es esa búsqueda de las mejores versiones, sabiendo que siempre se puede mejorar. Y en el caso de Argentina se vio cómo disfrutaban del mundial, no como en otras ocasiones en las que aparecían esos líderes obsesionados por lograr un resultado.
El liderazgo nunca es perfecto, eso es así, y a Messi en su selección no se le pidió lo que no podía dar, sabiendo que su liderazgo es silencioso, de conexión con su presencia y su conciencia presentes. Es impresionante el poder del silencio, la magia que lleva consigo, los misterios que encierra, la música interior que proporciona, el camino que nos lleva a nuestra presencia-presente, y como nos conecta con nosotros mismos y a abrir los sentidos, la intuición y el corazón. El liderazgo del silencio tiene una capacidad envolvente y de contención. Está ahí para ofrecer las respuestas que lo exterior no proporciona.
Cuando era más joven le tenía mucho miedo al silencio, sin embargo, con el paso de los años y de la experiencia, lo he hecho mi amigo, y os animo a que sea el vuestro también, ya que nos muestra el poder interior que cada uno tiene, que somos parte del todo, y que ese todo es parte de cada uno.
Lo exitoso del modelo del liderazgo silencioso es que no es perfecto, y eso mola. En el caso de Messi y de Argentina también hubo lo que yo llamo buena suerte. Y ojo, suerte es el azar, pero la buena suerte es lo que se hace para que algo suceda, y en este caso hubo muchas personas que tuvieron un rol clave sin ocupar posiciones claves. Señores, se terminó la época de los héroes que resolvían todo. No al liderazgo del yo, sí al liderazgo del nosotros, ¡bienvenido el liderazgo silencioso, sereno, generoso, que escucha, que contagia confianza y que genera admiración.
Roberto Cabezas Ríos Director de Desarrollo de la Facultad de Farmacia y Nutrición de la Universidad de Navarra
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