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"¿A la cama?, pero mamá, ¡si aún es de día!"

Avatar del Lucía Baquedano Lucía Baquedano27/10/2022
Entre la gente de a pie, se habla tanto y tan mal de los cambios de hora, que creía que los responsables de ello habían decidido acabar con ese cambio que encoragina a tantos. Pero resulta que no. Esta mañana la radio me ha recordado que el sábado tendremos que retrasar nuestros relojes. Y digo bien nuestros relojes, porque hoy día son varios los que tenemos en las casas: el de pulsera, el del cuarto de estar, el del horno, el despertador... Siempre queda alguno sin actualizar, pero poco a poco los vamos poniendo en hora. A servidora, como tiene tantos años y se puede levantar y acostar cuando le parece, no le afecta demasiado el cambio, aunque prefiere el de las tardes más largas, porque eso de que a las cinco esté de noche no tiene ninguna gracia, pero es mal menor y a todo nos acostumbramos. Pero hay gente a la que al parecer el cambio le afecta seriamente. Le estresa, deprime y malhumora. Le hace sentirse muy mal. Por eso, a lo mejor es llegada la hora en que los responsables se planteen el cese de tal medida, porque tener a tantos ciudadanos deprimidos, ahora que casi no nos quedan médicos ni enfermeras, da qué pensar. Por otra parte, algunos que parecen listos dicen que el cambio horario no ahorra nada, así que los ignorantes empezamos a echar cuentas diciéndonos que seguramente tienen razón, que nada importa el que amanezca un poco más temprano, con la consiguiente horita de luz, si anochece antes y tenemos que dar al interruptor para poder seguir trabajando. Un lío, si señor, en el que un año más nos sentimos inmersos. Estaría bueno que con todo lo que vamos sabiendo sobre el megavatio y sus oscilantes y escandalosos precios, nos encontremos con que el nuevo horario de fábricas, hospitales, universidades, hogares y demás, coincide precisamente con los más altos precios de la energía. Pero solo nos queda el derecho al pataleo y a esperar la primavera, cuando el nuevo cambio se derive en protesta de los pequeños de la casa, sorprendidos de que los manden a la cama. ¿A la cama?, pero mamá, ¡si aún es de día!
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