"España está en buena posición con seis terminales de gas natural licuado y dos conexiones con Europa, una mediante el gasoducto navarro de Larraun"

Publicado el 20/05/2022 a las 06:00
El viaje del jeque Tamim bin Hamad Al Thani, emir de Catar, a España tiene un importante componente económico con una gran inversión de 5 mil millones de dólares dentro de un acuerdo de “asociación estratégica” entre ambos países, en un contexto energético donde la UE está buscando fuentes de suministro alternativas de gas natural, especialmente de este país, ya que tiene la tercera mayor reserva del mundo.
A causa de la guerra en Ucrania y a medida que Estados Unidos y sus aliados europeos buscan privar a Rusia de sus ingresos de petróleo y gas, Occidente está mirando a Catar como una fuente alternativa de gas natural, “oro azul”, para calentar los hogares europeos, cocinar alimentos y generar electricidad. Y aunque Catar no puede enviar inmediatamente mucho gas adicional a Europa porque la mayor parte de su producción está ya contratada por otros países, está invirtiendo decenas de miles de millones de dólares para aumentar la producción en cerca de dos tercios para 2027.
“Aproximadamente la mitad de ese gas podría ir a Europa”, dijo en una reciente entrevista Saad Al-Kaabi, ministro de Estado de Qatar para Asuntos Energéticos y jefe de la compañía petrolera estatal Qatar Energy.
“Todas las estrellas están alineadas para que Qatar se convierta en un exportador muy importante del gas natural licuado a Europa”, dijo Cinzia Bianco, investigadora del Golfo en el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, refiriéndose al gas natural licuado, una forma embarcable del producto.
Ese cambio fue impulsado por la decisión del presidente ruso Vladimir Putin de invadir Ucrania en febrero. De repente, los países europeos que recibieron casi la mitad de sus importaciones de gas de Rusia el año pasado, estaban luchando por encontrar otras fuentes de combustible para desfinanciar la máquina de guerra de Putin.
Después de que comenzó la guerra, el primer ministro británico Boris Johnson llamó al Jeque Tamim para “garantizar el suministro sostenible de gas” y los principales líderes europeos, incluido Josep Borrell Fontelles, el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, volaron a Catar para demandar gas. También lo hizo Robert Habeck, ministro de Economía y Cambio Climático de Alemania para sondear un acuerdo de gas con Catar.
Durante años antes de la guerra en Ucrania, Catar había estado en conversaciones con las principales compañías alemanas sobre la construcción de terminales para recibir gas natural licuado en Alemania, pero el gobierno alemán no daba las aprobaciones necesarias. Sin embargo, después de que comenzó la guerra se produjo un giro de 180 grados y el ministro de energía de Alemania voló a Doha, capital de Catar, con los directores ejecutivos de las compañías y dijo que el gobierno impulsaría estos proyectos.
Pero la capacidad de Catar para aliviar los problemas de gas de Europa en corto plazo es limitada. Alrededor del 85% de su producción actual está vinculada a acuerdos a largo plazo, principalmente en Asia.
Años antes de que comenzara la guerra, Catar comenzó un proyecto con un coste estimado de 45 mil millones de dólares para construir dos nuevas plantas de gas y aumentar la capacidad de producción anual en un 64%. Ese gas comenzará a llegar al mercado en 2026 y lo más probable es que se divida entre compradores en Europa y Asia.
Mientras tanto, Catar ha invertido en terminales para recibir gas licuado en Bélgica, Gran Bretaña y Francia. Alemania, la economía más grande de Europa, no tenía instalaciones de gas natural licuado antes de la guerra, pero ha asignado más de 3 mil millones de dólares para adquirir cuatro terminales flotantes. Francia con cuatro terminales de gas natural licuado e Italia con tres están explorando opciones similares. España está en buena posición para recibir más gas licuado de Catar, con seis terminales y dos conexiones con Europa, mediante el gasoducto navarro con Francia por Larraun y el vasco por Irún.
El gas natural licuado fue visto como una apuesta costosa y arriesgada en su momento, pero el mercado del nuevo combustible que libera menos emisiones que otros combustibles fósiles creció y en Catar construyeron la mejor y más barata operación de mercado para el gas licuado.
El gas natural ha convertido a Catar, una península en el Golfo Arábico-Pérsico del tamaño de Navarra, en uno de los países más ricos del mundo per cápita, amasando una gran riqueza con inmenso desarrollo y grandes inversiones por todo el mundo, adquiriendo una importancia geopolítica y gran soft power de la que de otro modo carecería, que utiliza para desempeñar un gran papel en la política regional.
Mahmoud M. Rabbani Doctor en ciencias químicas. Director de sustainable development over-seas programme