Apunte
Halcones de plástico contra el botellón


Actualizado el 11/05/2022 a las 07:52
Lo de poner botellas enormes en los lugares donde se concentran los jóvenes para charlar y beber es un poco como colocar halcones de plástico en las ventanas para espantar a las palomas. Apenas ahuyentan y cuando lo hacen su efecto no pasa de trasladar el problema de una manzana a otra. No digo que no esté bien recordar los ruidos, molestias y la suciedad que ocasionan pero la modestia de la medida revela la incapacidad de las sucesivas administraciones a la hora de afrontar el problema. En la cultura del alcohol beber es caro y si se tienen 18 años y ganas de reunirse la única salida es tirar por la calle de en medio. Los botellones de tres metros de alto impresionan a la vista pero se parecen a los molinos de don Quijote. Muchos asiduos al botellón pueden como él creerse caballeros de los de lanza en astillero, adarga antigua y rocín flaco. Y tirarse a la aventura de derribarlos creyéndose hidalgos.
