"A mares llovía el sábado cuando me acerqué a la feria sin saber qué hacer con el chorreante paraguas"

Publicado el 28/04/2022 a las 06:00
Hace setenta y cinco años, la Comisión de Fomento decidió premiar a Editorial Gómez y a Tarsicio Ortiz, con quinientas pesetas a cada uno por las instalaciones llevadas a cabo con motivo de la fiesta del libro. No sé a que instalaciones se refiere el periodista de 1947, supongo que sería la instalación de su puesto en la calle para la venta de libros en ese día. Una buena cantidad de ellos me hubiera podido comprar con ese premio, ya que los que entonces leía costaban siete con cincuenta. A los libreros les vendría bien para los gastos de sacar a la calle los libros que con buen o mal tiempo nos ofrecen. Buen o mal tiempo, casi siempre malo, por aquello del abril aguas mil. A mares llovía el sábado cuando me acerqué a la feria sin saber qué hacer con el chorreante paraguas, sobre todo queriendo proteger de la lluvia mi flor para que llegara a casa en tan buen estado como el libro. Me gusta más la librería, donde puedo curiosear, incluso hojear con calma todo lo que allí me tienta, pero siempre voy a la feria porque es mi forma de agradecer a los libreros su trabajo, la dedicación y amor a los libros y su consejo cuando lo pedimos. Y la verdad que es un gusto ver cuanta gente responde a la llamada del libro. Eran las cinco de la tarde y como decía, llovía abundantemente pero en todas las casetas había gente, mayores y pequeños, gesto en las caras de querer dar con el libro deseado para abrirlo nada más llegar a casa y sentarse a leer junto a la ventana, porque la tarde invitaba a hacerlo. Gracias libreros que pasáis más frío que calor en este día abrileño, por sacar los libros a la calle, para que no sólo los lectores habituales, sino también los que no suelen leer los vean, se acerquen a ellos y sientan la tentación de alargar la mano para hacerse con el que tal vez, sin saber por qué, les ha atraído. A lo mejor ese libro les descubre que leer merece la pena, o ¿quién sabe? Despierta la afición dormida que antes tuvo pero perdieron un día. Es mas que nada por ellos por quienes el libro sale a las lluvias de abril, para aquellos a quienes no se les ocurriría entrar en una librería.