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"Presente y futuro de la Orquesta Sinfónica de Navarra"

La orquesta no está integrada en la sociedad navarra como lo están otras instituciones culturales y no culturales

Avatar del undefined Jesús mari macaya17/04/2022
Días pasados apareció en Diario de Navarra la reunión que tuvieron los componentes de esta orquesta con el Parlamento, denunciando la realidad creada.
¡Qué tristeza que se haya llegado a esta situación! Aún recuerdo, no hace tantos años, que era complicado hacerse socio para los conciertos, habiendo dos días para cada sesión; los triunfos logrados por esa formación musical en París contando con la felicitación de Placido Domingo, y la gira meritoria por China, sin olvidar las actuaciones en Madrid, Bilbao y en alguna otra ciudad.
Tiempos en que tuvo el prestigio de grabar música de Sarasate, contando con las batutas titulares de Anton Witt y Ernest Martínez Izquierdo. No vamos a citar los nombres importantes que le han acompañado como solistas y como directores, parte de ellos de renombre internacional. Qué delicia escucharla con el Orfeón Pamplonés en la Novena Sinfonía de Beethoven.
¿Cómo se ha llegado a esta situación? Las causas son variadas, pero hay -a mi entender- una fundamental, la inadecuada actuación de sus responsables, tanto políticos como no políticos.
Nunca se debió entregar la propiedad de la orquesta al Gobierno. Su fundación, quizá la orquesta más antigua de España, fue obra de la iniciativa privada y a esta le corresponde gestionar la consecución de los fondos económicos necesarios para su funcionamiento, y a las entidades subvencionadoras controlar el buen uso de los mismos.
Gestionar una orquesta no es incumbencia del departamento de Cultura de un gobierno, pero sí apoyarla con su aportación. Debe estar regida por un patronato, o como se le quiera llamar, formado por personas expertas en los menesteres musicales sin intromisiones políticas o de políticos. En la actualidad ese patronato está formado, si no me equivoco, mayoritariamente por políticos sin que se les conozca esos conocimientos, pertenecen a él por el cargo gubernamental que disponen.
La responsabilidad de la marcha de la orquesta -la que no es puramente musical- incumbe a su gerencia o dirección, nombramiento que entra dentro de la responsabilidad de ese patronato o comité y no de un departamento cultural gubernativo, más o menos politizado, como es en este caso.
La orquesta de Navarra es una orquesta sin sede para los ensayos, van de un lado a otro como la comparsa de un circo, después de tantos años que se profesionalizó, no sé si habrá otro caso igual en España. En esto tienen la culpa todos los gobiernos. ¿Por qué no se utilizan dependencias de tantos edificios propiedad del Gobierno? Museo, Conservatorio, Biblioteca, Baluarte, etc. Se hacen inversiones millonarias para radicar las diferentes dependencias gubernativas, ¿no tiene derecho la orquesta a un trato similar?
La orquesta no está integrada en la sociedad navarra como lo están otras instituciones culturales y no culturales. Debe darse a conocer, con mayor intensidad de lo actual, en diferentes localidades con conciertos en lugares adecuados, por ejemplo, templos religiosos; apoyar con subvenciones los traslados de navarros residentes en otras localidades, que no sean la comarca de Pamplona, a los conciertos del programa anual del Baluarte; programar conciertos dedicados a los niños y niñas para fomentar la afición musical; interpretar con más frecuencia música de autores navarros tan prestigiosos como Sarasate, Arrieta, Gaztambide, Larregla, Guelbenzu, Íñiguez, Eslava, Remacha, etc., además de autores actuales (si son merecedores de ello); recuperar los conciertos de San Fermín, en colaboración con el Ayuntamiento de Pamplona, organizados por Sarasate y que tanto prestigio dieron a Navarra (no todo son encierros); dar conciertos populares en jardines y parques, como se hacen en ciudades europeas y norteamericanas; volver a convocar los concursos internacionales Pablo Sarasate y Julián Gayarre, de tanto éxito para Navarra...
Todo esto y más es incumbencia de una dirección con conocimientos de marketing, en este caso musical. Uno de sus principios es que hay que ir a buscar el cliente y no que él venga a buscar el producto: publicidad, publicaciones, sondear lo que puede satisfacer a los navarros en referencia a la música, sin llegar a lo chabacano, intentar que los empresarios y entidades empresariales se impliquen, etc.; es decir, “navarrizar” la orquesta.
Por los resultados, poco se ha hecho de esto, y si no ha sido así, la actuación ha sido escasamente fructífera, que en una empresa privada supone cambio de gestor o gestores.
Todo esto implica gasto económico y si no somos capaces de soportarlo, ¿para que se mantiene una orquesta profesional? Dinero hay, lo que hace falta es ilusión y olvidar la política en asuntos culturales. Señores responsables de la orquesta, ¿por qué se ha llegado al extremo de comparecer sus miembros ante el Parlamento? Señores parlamentarios, ¿desconocían este tema?, ¿qué es lo que van a aportar?
Los españoles se echarían las manos a la cabeza, si los componentes de la Orquesta Nacional aparecieran en el Parlamento porque no tienen otro remedio.
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