"Ha tenido que venir un cómico para dar una lección de entereza"

Publicado el 10/04/2022 a las 06:00
Andábamos en el mundo encallados con unos líderes políticos que parecían creaciones de la factoría Marvel y ha tenido que venir un cómico para dar una lección de entereza. Algunos, como Boris Johnson, continúan en sus cargos, pero el primer ministro británico está purgando su afición por las pintas (de cerveza) con su apoyo material a Ucrania. El viento de la historia se llevó -de momento- a Donald Trump y nos trajo a Joe Biden, cuyo secretario de prensa no gana para sustos. La democracia tiene la ventaja de que puedes quitarte de encima a Putin, Xi Jinping y Kim Yong-un en una misma jornada electoral. Lo cual no asegura que las cosas puedan empeorar, de hecho con frecuencia lo hacen, pero al menos puedes cambiar de menú, aguantar el periodo de gobierno y volver a intentar que la mayoría esté tan harta como tú. Y en estas llegó Zelensky, con su camiseta caqui y el rostro cubierto por una barba endurecida, y dio una lección de dignidad que no todos entendieron. Bastó que citara el bombardeo de Guernica como ejemplo de destrucción para que aflorara la estupidez nacional. Debió citar Paracuellos, dijo Abascal, un día después de felicitar por su victoria electoral al energúmeno presidente húngaro. Este hombre es, efectivamente, lo que parece. No menor fue la cerrazón demostrada por Garzón, el de “rebelión en la macrogranja”, Podemos y la CUP, pacifistas extremos y antibelicistas radicales, como es sabido. Hasta EH Bildu va a dar sermones de amor y paz. De hecho, su entorno ya alentó en 2012 una campaña que solicitaba el Premio Nobel de la Paz para Otegi. Como dice el anuncio de Adidas, “Nada es imposible”. Pero en fin, la ovación a Zelensky fue cerrada, y será mejor quedarse con la mayoría aplaudidora que con quienes demuestran una vez más sus viejas filias y fobias. Queda esperar que los ciudadanos no nos engañemos y asumamos que el apoyo a Ucrania se paga todos los días, y que si en verdad nos plantamos frente a Rusia, no nos va a salir gratis. A apretar los dientes.