"El éxito de Cinfa se debe a que ha logrado desarrollar y consolidar un modelo de organización innovador, inspirado en la motivación"

Publicado el 24/03/2022 a las 06:00
El 25 de marzo, Enrique Ordieres Sagarmínaga, presidente de Cinfa, será el primer galardonado con el Premio Navarra Empresarial. Una iniciativa de la Confederación de Empresarios de Navarra y Diario de Navarra, que cuenta con el patrocinio de CaixaBank. El premio, creado en septiembre del año pasado, nace con el objetivo de “visibilizar la importante labor y contribución a la sociedad que realizan los empresarios”.
Enrique Ordieres no ha logrado solamente que Cinfa se distinga por su capacidad de innovar, invertir en investigación, crear riqueza, manteniendo el respeto al medio ambiente, liderar la fabricación de genéricos, sino que el éxito lo ha conseguido poniendo en el centro de la organización al empleado.
Cinfa es uno de los principales proyectos empresariales navarros que comenzó su andadura en 1969, con el farmacéutico Ezequiel Lorca, quien unió a las farmacias navarras para crear una empresa con el objetivo de mejorar la prestación de sus servicios.
Una empresa nace de una idea innovadora, pero necesita directivos que sepan encontrar el camino del éxito. Enrique Ordieres preside el proyecto desde febrero de 2006. Son 16 años de continuos avances en producción, investigación, servicio a las farmacias y a la sociedad. Pero ya, en el año 2000, se había integrado en el equipo que dirigía Javier Ibilcieta, director general desde 1987 a 2005.
Fue precisamente en el año 1994 cuando visité la empresa y entendí que, gracias al “espíritu arriesgado de sus directivos” (Revista de Negocios), después de 20 años difíciles, comenzaba su andadura un modelo de organización, cuyo desarrollo con Enrique Ordieres, ha llevado a Cinfa a su máxima prosperidad. Ya en 2003 Cinfa era líder en el mercado de genéricos. En 2005 estaba presente en 40 países y contaba con 350 empleados. Ahora el número de empleados es de 2.100 y su presencia se ha extendido a 80 países.
El éxito de Cinfa se debe a que ha logrado desarrollar y consolidar un modelo de organización innovador, inspirado en la motivación, que nace de su visión “nos mueve la vida”, es decir, sus empleados sienten la premura de realizar bien el trabajo para que los ciudadanos conserven o recuperen la salud, para devolver a los enfermos la esperanza y conseguir que miles de personas prolonguen y disfruten del gran don de la vida.
En el libro de Cinfa La mirada del paciente se descubre, de manera plástica, cómo Enrique Ordieres y sus empleados perciben en su trabajo el cálido aliento del enfermo que necesita un medicamento que alivie o cure su enfermedad.
Durante los meses más duros de la pandemia, hace ahora dos años, cuando los enfermos esperaban con ansiedad e incertidumbre el medicamento específico para el Covid-19 o el requerido por los enfermos crónicos, “en momentos complicados emocionalmente”, debido al miedo, la incertidumbre, el peligro de contagio, los empleados de Cinfa mostraron un comportamiento solidario ejemplar.
Al margen de la pandemia su sensibilidad se ha materializado a través del teaming, una actividad solidaria que desde 2012 ha conseguido destinar, mediante microdonaciones, más de 200.000 euros a proyectos concretos relacionados con el tema de la salud.
La dirección de Cinfa ha liderado una cultura de empresa basada en la estima, el respeto, la competencia y, en consecuencia, en la confianza en el empleado. Esta concepción del empleado se ha traducido en la delegación de funciones y en la seguridad de que cada uno desarrolla su trabajo desde la competencia y la responsabilidad personal.
Confiar en los trabajadores de cualquier nivel exige que la organización actúe con ética y transparencia y que comunique puntual y verazmente los éxitos y fracasos de la misma. La información constituye otro pilar básico de la cultura participativa de Cinfa.
Finalmente, desde esta perspectiva el trabajador debe conocer los resultados económicos y participar en los beneficios de la empresa. En Cinfa cada empleado tiene un sueldo fijo, según su categoría y función. Pero, al mismo tiempo, recibe una cantidad variable proporcional al trabajo y responsabilidad asumidas.
Dentro de esta cultura organizativa de la empresa hay que enmarcar los avances conseguidos en el camino hacia la igualdad. A principios de 2000 tenía “siete directoras y todas en los niveles de departamentos. La gerencia y la dirección de áreas estaba ocupada por hombres en su totalidad” (Revista Negocios). Hoy, el porcentaje de hombres y mujeres está prácticamente equilibrado y en puestos de responsabilidad las mujeres ocupan un 30%.
Con una excelente dirección que ha logrado modelar una organización (Cinfa) cohesionada, motivada y potente (ha tenido conflictos, pero sólo en 1992 hubo una pequeña huelga, secundada por 20 de 70 empleados) el éxito de la empresa estaba garantizado. Por eso el premio que conceden Diario de Navarra y la CEN es un reconocimiento a su presidente Enrique Ordieres y es, al mismo tiempo, una invitación a las empresas para que vean en Cinfa una “buena práctica” de dirección, transferible a otras organizaciones.
Mientras damos la enhorabuena a Enrique Ordieres, los ciudadanos volvemos también nuestra mirada hacia tantos empresarios que, de manera anónima y silenciosa, a veces con grandes sacrificios personales, contribuyen a que en Navarra haya empleo de calidad, riqueza y prosperidad.
Luis Sarriés Sanz Catedrático de Sociología Industrial