Apunte
Encierros para niños con vello


Publicado el 17/02/2022 a las 06:00
Cuando la pequeña bola de nieve resbala por la ladera toma forma y crece. Ocurre con los Sanfermines en el momento en que el alcalde da el banderazo de salida y la maquinaria del debate y comisiones se pone en marcha. En cada reunión que se celebra los expertos, gentes muy sanfermineras, muy de Pamplona, ‘jatorras’ con master en encierro, chupinazo y kalejiras, desnudan iniciativas que han guardado celosamente en el almacén de la peña o en el despacho del Ayuntamiento durante dos años de privación por la pandemia.
Y empieza el lío. Es el momento. Las ganas están desatadas y hay riesgo de dislates. El último, recuperar los encierros txikis. Es la bola de nieve que aumenta poco a poco de tamaño. Carreras de becerros en las que se ponen delante los adolescentes. Sí, sí. Criaturas con el primer vello en las axilas que han decidido examinarse a los 15 años de pamplonesismo poniéndose delante de los cuernicos de unas crías de vaca tan inmaduras como ellos. Lo que resulta difícil de creer es que un espectáculo prohibido en 1987 por el riesgo para los menores se reivindique hoy como fiesta colectiva 30 años después. No tiene sentido.
Los mismos adolescentes a quienes con buen criterio se priva del consumo de alcohol, chavales que no pueden trabajar porque no alcanzan la edad legal, que tienen vedado votar, conducir o fumar van a poder correr el encierro, aunque sea con becerros, si la hipótesis del encierro txiki sigue adelante. Una barbaridad que terminará el día en que un chico o chica sea gravemente embestido. Entonces nos llevaremos las manos a la cabeza. Nadie se acordará de que el alud comenzó con una bolita de nieve.