A mi manera
Carraspera y muchos mocos
¿Tener mocos y carraspera es una alteración de la salud tan relevante como para no ir a trabajar?, me pregunto


Actualizado el 16/01/2022 a las 10:39
Este miércoles, 3.000. Este jueves, 2.600. Este sábado, 1.854. Los días anteriores tampoco fueron mejores. Con quienes topo cuentan que apenas sufren síntomas pero se saben infectados. Si pongo la oreja en la cafetería escucho a diario la retahíla. “Mi mujer, confinada. Ha dado positivo”, relata un hombre en la cola del pan y ofrece detalles al dependiente. “Debió contagiarse mientras tomaba una menta poleo en la terraza de un bar. “Está claro. Se quitó la mascarilla”. Por una extraña ósmosis en ese momento me siento mal. Hasta la vista se me nubla. ¿Me habré infectado? No me duele la cabeza ni el pecho pero eso no reduce posibilidades. Los expertos refieren que el coronavirus puede cursar sin alharacas. Vamos, que puedes sentirte bien pero estar contagiado. Tengo carraspera y dolor en un punto de la frente; la misma desagradable sensación en la cabeza que cuando tomo dos ‘verdejos’ con el estómago vacío. No son síntomas severos. ¿Será covid? En casa me interrogan ¿Estás mal? “Para nada”, respondo. La duda me ofende porque estar casi bien pero ser positivo es lo que me preocupa, les digo. Que no estando mal puedo estar contagiado.
En las empresas hay huecos. Gente que trabaja en remoto. Otros, de baja. Por tener tos o dolor de cabeza. También en el periódico. ¿Qué tal estás fulano?, me intereso. “Bien, bien, solo mocos”. Oírlo y noto que la nariz se me llena de humedad, como si los cilios se hubieran bloqueado por una súbita acumulación de partículas que trato de gestionar con la ayuda del pañuelo. ¿Va a ser covid? No lo sé. Estoy confundido. Podría preguntar en el centro de salud, me digo. El teléfono suena y suena. Otra vez más. Nadie contesta al otro lado. Necesito luz. Miro el diccionario. “La enfermedad es una alteración más o menos grave de la salud”. ¿Tener mocos y carraspera es una anomalía como para no ir a trabajar?, me pregunto. Entiendo que hay miles que lo pasan peor y detrás de estas bajas está el temor a que los hospitales y los centros de salud no den abasto. “Ayer tomé una caña con un amigo. Me he hecho un test de antígenos por si acaso”, relata un compañero. “Y he dado positivo. ¿Me quedo en casa?”. Y yo qué sé, le respondo. ¿Tengo yo cara de médico o de director de salud?
Esta ausencia de síntomas con positivo es una paradoja. Una contradicción entre dos conceptos . Como decir que los ladrones son gente honrada. ¿Imaginas un dolor placentero? ¿Un silencio ruidoso? ¿Una enfermedad sin anomalía de salud? Pues eso. Una realidad nueva y paradójica. La ausencia de síntomas me desconcierta. He dado positivo y estando bien me voy a sentir mal. ¿Me confino o sigo adelante? Si voy a trabajar puedo contagiar y si pido la baja me pondré colorado de vergüenza. ¿Cómo justifico al médico y a la empresa siete días de ausencia del curro por carraspera y muchos mocos? Desde el departamento de Salud dicen ahora que lo van a cambiar. A ver.