"La energía se paga y está por las nubes, como si quisiera competir su luz con la del sol"

Publicado el 09/12/2021 a las 06:00
Desde que nos llegó la maravilla de la luz eléctrica hemos vivido penas y alegrías por su causa: la alegría de prolongar el día y la pena de no tenerla en ocasiones, por problemas técnicos o por falta de dinero para pagarla, como ocurre hoy. Porque la energía se paga y ahora está por las nubes, como si quisiera competir su luz con la del sol.
Naturalmente las gentes de hoy siempre la hemos tenido, incluso en pueblos pequeños, como el de mi padre. Y recuerdo que cuando de niña dormía en su casa natal, me llamaba la atención el que con una bombilla se iluminaran dos habitaciones, ya que en la pared, y rozando el techo había una ventanita que la atravesaba hasta el otro dormitorio, y dentro de ella estaba instalada la bombilla, velada esta por una cortinilla. Me parecía bonito, como todo lo de la vieja casa, pero nunca me pregunté el por qué de la veladura, hasta que alguien me dijo que la luz se daba al pueblo al atardecer y seguía encendida hasta el amanecer. Todavía no había interruptores para apagarla a voluntad, y por eso se cubrían las bombillas: para poder dormir en penumbra.
Allí entonces sobraba, pero en 1921 faltaba en Pamplona, donde algunas fábricas no podían trabajar por carecer de ella. Por eso el gobernador tuvo que mediar con la empresa El Irati para solucionar el problema. No sé si lo consiguió, pero no estaría mal que con todas esas subidas de precio que ahora tenemos y que privan de energía a los más necesitados, surgiera en nuestro gobierno algún eficiente mediador diciendo: esto se acabó, e investigara la causa de que ahora tengamos la luz más cara de la historia amenazando con hundir en la miseria a empresas y familias. No es ningún consuelo que nos digan a qué horas del día puede salirnos más barato poner la lavadora o encender el horno. Mas como no parece existir ese mediador, algunos miramos ya las paredes de nuestras casas pensando en qué punto de ellas abrir la pequeña ventanita en la que colocar una bombilla. Una sola que ilumine dos habitaciones al precio de una.