"El alcalde de Vigo hace tiempo que iluminó su ciudad, pero aquí somos más austeros"

Actualizado el 28/11/2021 a las 10:11
Su proximidad empieza a notarse en el ambiente: adornos a la espera de su iluminación en las calles, turrones en los supermercados, decoración esmerada en los escaparates... Se ven ganas de celebración e incluso el alcalde sopesa la posibilidad de encender antes las luces navideñas para animar el comercio, pero todavía no ha decidido cuándo será el día. Y si en ello sigue pensando, ¿no estaría bien que lo hiciera este domingo, el primero de Adviento, que es cuando empieza el camino cristiano hacia la Navidad? Porque esta sigue siendo cristiana, aunque algunos lo olviden, como aquellos despistados que se lamentaban de que la Semana Santa estuviera en manos de los católicos. Ya sabemos que el alcalde de Vigo hace tiempo que iluminó su ciudad, pero aquí somos más austeros y además la luz está carísima. Se empieza a pensar también en las cenas de empresa. ¿Es prudente hacerlas en medio de estos rebrotes que aumentan los ingresos hospitalarios? Ya que de tanto nos hemos privado, sería bueno esperar un poco más, y así celebrar sin miedo las navidades familiares. Dicen que la mayor parte de los hospitalizados por covid, no están vacunados, lo que a los aficionados a leer el Diario del recuerdo nos lleva a pensar que el mundo no ha cambiado, ya que hace cien años y en plena epidemia de viruela, el Ayuntamiento lamentaba la negativa de muchos ciudadanos a recibir la vacuna pese a las facilidades dadas. Pero en camino estamos y el que Dios haya decidido hacerse hombre, ser uno de nosotros, debe ser celebrado, pase lo que pase. Hoy, en la espera, he recordado a uno de mis hijos que siendo niño y tras haber visto algunos tempranos Belenes, me preguntaba cada día cuándo pondríamos el nuestro. Cuando llegue Navidad, respondía yo. Hasta que un día, cansado de esperar se acercó para decirme que Navidad ya estaba llegando, e imponiéndome silencio, me hacía escuchar: ¿no oyes como sube ya la escalera? Falta un mes todavía, pero Navidad llega y si sabemos escuchar, a lo mejor, como mi hijo, la oímos subiendo por la escalera.