"El Seprona hará a los perros un examen veterinario y a los dueños, un consejo de guerra"

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Chapu Apaolaza

Actualizado el 31/10/2021 a las 10:54

Han rescatado a los podencos de La Palma y no se sabe quién ha sido. Entraron en la zona de seguridad de noche, se llevaron a los perrillos y dejaron un cartel reivindicando el rescate que firmaban como el ‘A-team’. Unas cuantas personas se habían organizado para pedir a las autoridades que los sacaran de allí y que para ello emplearan los recursos que fueran necesarios. Denunciaban que los medios de rescate y las fuerzas de seguridad no hicieran lo suficiente para rescatar a los perrillos que filmaban gracias a drones. Se puso en marcha un ambicioso sistema para sacar a los perros de allí con un artefacto inventado por ingenieros en drones que incluía un cesta con una red para capturar a los animales. Mis perros no se dejarían atrapar con aquellos mecanismos ni hartos de pisco sour, pero allí andaban los rescatadores con su invento y las donaciones y deseos de muchas personas que querían contribuir a deshacer el entuerto y la injusticia. Para que estas historias funcionen, tiene que existir una injusticia que haga posible el rol del héroe de cada cual. Unos perros atrapados constituían el argumento perfecto del espectáculo del animalismo: campañas, listas en Change.org, etc. Se quejaban de que las autoridades, empeñadas en salvar a las personas y sus casas, no atendían a los perrillos como merecían. Al fin y al cabo, pensaban, los podencos no habían elegido estar ahí, en aquel terreno escarpado, a los pies de un volcán, y la gente ya los suponía mal atendidos y maltratados por un dueño probablemente despiadado y cazador. La maldad del ser humano, y tal. Estas historias siempre son la misma, pero no todas terminan igual. A los perrillos los rescataron en una noche sus dueños, los cazadores, con una linterna y conocimiento del terreno, mientras los animalistas montaban una misión espacial a la Luna que probablemente hubiera terminado con los perros heridos o perdidos. Me pareció una bella metáfora de los efectos estúpidos del animalismo de ciudad aplicado a la realidad del campo. Los rescatadores han enviado unas fotos prueba de vida de sus compañeros con un mensaje: “Los perros están bien”. En los próximos días, el Seprona hará a los perros un examen veterinario y a los dueños, un consejo de guerra. 

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