Atropellar una vida y darse a la fuga

thumb

User Admin

Actualizado el 13/06/2021 a las 06:00

Si bebes, tomas drogas y te pones al volante no habrá posibilidad de discernir en el momento del atropello. Como si una decisión condicionara la siguiente camino del desastre final. En las situaciones de fiesta la primera copa suele animar la segunda y combinado con narcóticos y coche el cóctel puede ser un mechero encendido en un barril de gasolina. Cuando un conductor se lleva por delante a un peatón o a un ciclista y se da a la fuga..., para quien está sobrio no hay explicación ni argumentos. La huida no tiene justificación. Por mucho que haya quien asegure que a quien provocó la muerte el miedo le va ganando el cerebro. Por mucho que las neuronas se plieguen a un pánico del que para salir solo encuentran un camino: pisar el acelerador. Si a usted o a mí nos preguntasen negaríamos que fuéramos capaces de actuar de esta forma cobarde en una situación similar. Para la omisión de socorro no hay atenuante. No sirve siquiera tratar de apoyarse en el reconocimiento del miedo a ser soprendido sobrepasando todos los límites: velocidad, alcohol, drogas y la tragedia de dejar abandonada la vida de un semejante.

Ahora que usted está relajado y sobrio es el momento de hacer el ejercicio de preguntarse qué haría. ¿Qué lleva a un ser humano a darse a la fuga tras un accidente con un herido moribundo? Póngalo a debatir por ejemplo, en la sobremesa. Su lado más humano, el argumentativo, el moral saldrán reforzados. Repítase la conclusión. El abandono es una barbaridad. Dígaselo de nuevo. Será la manera de hacerse fuerte desde la razón por si alguna vez llegara a sufrir ese instante de bloqueo animal.

En los últimos días ha habido dos casos de atropello mortal y fuga en Navarra. El de nuestro compañero Pablo Salinas y el de un ciclista francés en Otsondo.

¿Por qué esa gente no paró a ayudar y llamó al 112? ¿Por qué estos conductores, de quienes si preguntáramos a sus vecinos, dirían que eran gente que compra el pan y el periódico, ceden el paso en la puerta del ascensor y saludan por la calle, escapan tras matar a un ser humano? Probablemente sufren de un pánico descontrolado que sobreactiva la urgencia de huir en lugar de asistir a la víctima. Hay algo arcaico en ese comportamiento. Como si en situaciones de máxima tensión se nos apoderase un miedo antiguo, un instinto de supervivencia ancestral que acelerase la necesidad de salir adelante huyendo. Una especie de pánico que formara parte de una lista vieja de terrores de aquellos que ayudaron a nuestros antepasados a escapar de las bestias haciendo hogueras o a refugiarse en las cavernas o a librarse de la peste en la Edad Media abandonando a los infectados pero que al mismo tiempo hoy recuerda lo más medroso de la condición humana. Algo primitivo que produce desasosiego.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora