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OPINIÓN

No me toquen la Taconera

Opinión de Jose Murugarren

Avatar del Jose MurugarrenJose Murugarren25/04/2021
Hay cosas que son así. Que se ajustaron a la ciudad como un guante a los dedos. Hoy siguen en el mismo lugar para el que se diseñaron sencillamente porque fueron combinados con acierto y se quedaron para siempre sin que fuera necesaria ninguna explicación. El kiosco, en la plaza del Castillo como el café de la mañana, con leche. La catedral, en Navarrería. El chocolate, con churros. La estatua de los Fueros, en el paseo de Sarasate; la arena, en la playa y los ciervos…, como los patos y el resto del minizoo…, en la Taconera.
A los profanos esta manera de encorsetar los gustos, las decisiones y los espacios de la ciudad podrá parecer rígida. No se equivocan. Pero por algún motivo forma parte de una manera de entender el equilibrio urbano desde los sentimientos. Y contrariar una emoción puede provocar respuestas indeseadas. Hay razones que el corazón no entiende. A los hechos me remito. El gobierno municipal de Pamplona ha dado marcha atrás en un asunto sensible como es el futuro de la Taconera después de declarar que podría reducir la presencia de animales en el minizoo. La idea se apoyaba en valoraciones técnicas que respaldaban la iniciativa por el bienestar de los propios bichos. Pero hay reacciones en la opinión pública que las mueven los sentimientos y sugerir siquiera la posibilidad de eliminar los ciervos o rebajar la población de animales alimenta una polémica imprevista. ¿Recuerdan el lío que suscitó el proyecto de colocar losa o adoquín en el Casco Viejo de Pamplona? La bronca por los animales de la Taconera trae un cierto eco de aquello. Interpreta a su manera el derecho a intervenir en cómo tiene que ser la ciudad con sus patos, sus ciervos y sus adoquines . Si la película es Pamplona y el Ayuntamiento el director del film, los ciudadanos serían los actores que frenan con su protagonismo directrices no consultadas que pretende el director. En el caso de la Taconera, no hace falta mesa de participación. Basta con preguntar en la calle durante un par de horas para un reportaje. Y la respuesta es abrumadora. Reducir el número de animales molesta a muchos. Probablemente por eso el gobierno municipal dio marcha atrás. Por eso trató de simular que nunca anunció la reducción. Por eso Geroa Bai pidió un debate cuando días atrás había llegado a sugerir que no vería mal recuperar los fosos de la Taconera para el paseo público como en los de la Ciudadela.
Lo dicho. El kiosco, en la plaza del Castillo. La estatua de los Fueros, en Sarasate y el minizoo..., con todas las atenciones y los cuidados a los animales, en la Taconera. Son las razones de ciudadanía.
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