“Como si el estado de las autonomías no obligase a la cooperación cotidiana frente a la pandemia"
El incremento diario de casos, hospitalizaciones y fallecimientos, contradice la impasibilidad con la que Illa y el presidente Pedro Sánchez administran sus competencias de salud pública

Actualizado el 25/01/2021 a las 06:00
El Gobierno sigue mostrando su confianza en que la tercera ola epidémica en España alcanzará su pico en pocos días e insiste en que el vigente estado de alarma ofrece a las comunidades recursos suficientes para prevenir los contagios. El Ejecutivo de Sánchez asegura que el sistema sanitario no colapsará, y solicita paciencia para comprobar los efectos de las medidas adoptadas. Pero el incremento diario de casos, hospitalizaciones, ingresos en UCI y fallecimientos contradice la impasibilidad con la que Illa y Sánchez administran sus competencias de salud pública y desdeñan los requerimientos de los Gobiernos autonómicos. Como si el Estado de las autonomías no obligase a la cooperación cotidiana frente a la pandemia, sino que ante la tercera ola permitiera eludir responsabilidades a cada administración a expensas de otras o del señalamiento de la conducta incívica de algunos ciudadanos. La tercera ola fue anunciada cuando se lanzó la consigna “salvar la Navidad”, y pronosticada por los expertos. Incluso admitiendo que el Gobierno pueda tener razón sobre la pronta llegada del pico epidémico, que en la mejor de las hipótesis tardará unos días, resulta más que preocupante que no se valoren los estragos que han causado cadenas de contagio que podrían haberse evitado, y que no se tengan en cuenta las pérdidas en vidas, en salud y en bienestar que supondrá un descenso durante semanas desde la cima. En la otra vertiente de la covid-19 se encuentra la vacunación, cuyo inicio a finales de diciembre fue anunciada por el Gobierno con meses de antelación sin que -por lo que parece- las administraciones concernidas pusieran el mismo empeño en trazar un plan dotado con los recursos y protocolos precisos. El ritmo de vacunación sigue siendo más lento de lo esperado, cuando está a punto ya de cumplirse un mes desde que se inició la campaña. En un momento de tal gravedad, y en el que insiste a los ciudadanos para que sigan esforzándose por contener la transmisión de la pandemia, urge que los políticos tomen conciencia de la magnitud del problema y trabajen con ejemplaridad.