¡Tests, ya!

Actualizado el 02/05/2020 a las 06:00
Padecemos una pandemia en España hace varios meses que, en este momento, tiene dividida la población en dos grandes grupos: el de los portadores, sintomáticos o no, pero con riesgo de contagio a terceros y el resto de la población. En el primero de estos grupos se encuentran los contagiados asintomáticos. Mientras no se pueda determinar con precisión la pertenencia a uno de ambos grupos, como medida preventiva, el Gobierno ha decretado el estado de alarma, el consiguiente confinamiento de toda la población y como consecuencia de ello, la paralización de la economía. Esta es la situación actual.
La práctica totalidad de los españoles hemos aceptado con buen talante y paciencia esta reclusión, pero va siendo hora de seguir profundizando en la estrategia a seguir. De momento el gobierno va proponiendo prórrogas del estado de alarma y de la consiguiente reclusión personal y paralización económica ya que continúan los cientos de fallecimientos y miles de contagios diarios. Se permiten actividades económicas esenciales, se amplían a otras, se permite la salida para determinados servicios básicos y, como la presión social y familiar aumenta, a partir del 27 también la salida de los menores de 14 años con determinadas condiciones.
Todo parece razonable, pero la realidad es que no es razonable. Me explico. Si vamos ampliando las salidas y la actividad por no desbordar el equilibrio y la paciencia de la población la ventaja del desahogo se convertirá posiblemente en desventaja de contagios y con ello el agravamiento de la pandemia.
Lo razonable es atender a la causa de la expansión de la pandemia: los portadores asintomáticos (suponiendo que los contagiados enfermos tienen ya su protocolo de aislamiento y medidas de prevención de contagio).
Lo razonable es focalizar la atención en identificar a todos los integrantes del grupo de portadores asintomáticos. Ello se consigue a través de los PCR, el más sencillo de los test, que limita la información a si hay o no virus en el organismo, pero información tan valiosa que nos permite identificar a los miembros de cada uno de los grupos (no entraré aquí en el tratamiento adecuado al grupo de los positivos y de los curados, mediante los test igm e igg).
Es cierto que para conseguir este resultado a nivel global, aparte del control de fronteras, será necesario aplicar el PCR a todos los españoles… pero podemos seguir actuando de modo razonable.Dado que existe una limitación cuantitativa de test, habrá que actuar en dos direcciones: de una parte, promover, con el control técnico de verdaderos expertos, la homologación de test PCR desde distintas instancias, entidades y procedimientos de adquisición, de modo que, cada día, se avance en este sentido, de aumentar el número de test disponibles. De otra parte, dado que existen unas actividades más esenciales que otras y grupos de mayor riesgo que otros, priorizar los test de las personas que realizan tales actividades: sanitarios (con las actualizaciones necesarias en función de la exposición al contagio que suponga su actividad y los medios de prevención de que dispongan), o a los grupos de mayor riesgo, como las residencias de ancianos, profesionales de actividades económicas declaradas esenciales, de modo que gradualmente se incorporen a la actividad económica personas no portadoras. Imponerlo a los viajeros que lleguen a España, mejor que cerrar fronteras. El resto de la población podrá ir liberándose del confinamiento en la medida en que vaya accediendo al test con resultado negativo.
Dado que el porcentaje de contagios es todavía minoritario, ello permitiría la recuperación gradual de la actividad económica, permitiendo a las empresas realizarlos a sus empleados, siempre siguiendo los estándares de seguridad y control por parte de Sanidad.
Para que este proceso no se eternice y acabe con la paciencia de los recluidos y con la viabilidad económica de las empresas, esto es, la permanencia de los puestos de trabajo, es básico acelerar la disponibilidad y, en lo posible, financiación de los test PCR. Aquí es donde llegamos al punto en el que pasamos del razonamiento lógico al clamor: ¿Porqué no se han empleado estas semanas de confinamiento en aumentar de un modo exponencial los test PCR?
En el caso de Navarra leemos en la prensa que Navarrabiomed y el Cima informaron al Gobierno de Navarra estar en condiciones someterse a los controles de expertos y realizar unos 3.000 test diarios. Pasadas varias semanas, seguían sin dárseles autorización para realizarlos. El domingo 26 de abril decía la presidenta Chivite que “solo habrá test de diagnóstico para las personas que tengan síntomas”. Seguimos sin entender la cuestión. Son decenas de miles los navarros que podrían ahora haber vuelto a vivir con normalidad de no producirse este cerrojazo, miles los que hubieran tenido un diagnóstico precoz y quizás decenas o cientos los que hubieran sobrevivido.
La realización de test masivos a la población forma parte esencial de la estrategia seguida por los países que mejores resultados han obtenido durante esta pandemia. Corea del Sur, Alemania y Austria son ejemplos a seguir. Mientras no tengamos una visión real del grupo de portadores no estaremos en condiciones de limitar el confinamiento ni frenar la pandemia. Y si no nos damos prisa en andar este camino el covid-19 seguirá contagiando y generando muerte, enfermedad y pobreza.
José Javier Castiella Rodríguez Notario jubilado