Murciélagos
Opinión del autor sobre la postura del Gobierno ante la polémica sobre los bulosOpini

Actualizado el 26/04/2020 a las 06:00
Marlaska, aquel juez admirable en su lucha contra el terrorismo, afirmó esta semana que el mayor aliado de la pandemia son los bulos y la información falsa. Una regla básica del periodismo que el ministro desconoce es que una información falsa es un oxímoron. Pero desde que tomó la cartera de Interior, el juez ha empequeñecido. El poder envejece, empobrece y envilece. Debió salir al paso del patinaje nada artístico del general del Guardia Civil, pues sus declaraciones ponían en cuestión ese lapsus censor por el que la libertad de expresión se puede amordazar para minimizar las críticas a la calamitosa gestión del Gobierno. Si esto ocurre con un gabinete del PP, el virus se hubiese propagado a menos velocidad que las barricadas en llamas, los gritos de asesinos y el asalto zombi al Palacio de la Zarzuela. Quiero creer que este despropósito de test doblemente defectuosos, de mascarillas todo a cien, sanitarios contagiados y una cifra de víctimas que ocuparía la mitad del Santiago Bernabéu es fruto de un Gobierno acorralado por una pandemia gestionada con insensata torpeza. Desbordado por los acontecimientos, la falta de previsión y con unos aliados que son, en efecto, el grano purulento que impide dormir a un presidente que se creía llamado a una cita con la Historia, este Gobierno, con o sin coronavirus, está haciendo de Zapatero un gran estadista. Pablo Iglesias es el alien de una nave sin capitán, que un día ataca a la máxima autoridad judicial con su chaqueta de Zara y otro se viste de tío untuoso para dirigirse a los niños españoles con tono de monja pulcra. Hoy los niños podrán salir a la calle con sus juguetes. No sabemos si tendrán que ir como Aníbal Lecter, amarrados y con máscara de cuero, o si sus papás los dejarán corretear como pajarillos inmunes a un virus del que todavía se desconoce casi todo. En tanto, Chivite replica en versión subtitulada todas las torpezas de Sánchez, ese presidente al que el virus económico que llega se llevará al sumidero de la Historia.