Caso Davalor: culpable

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Juan L. Sánchez Muniáin

Actualizado el 26/04/2020 a las 06:00

El juez de lo mercantil ha sentenciado como culpable al empresario de Davalor en el concurso de acreedores que sobre tal empresa se ha ido sustanciando en su juzgado. Le condena a cinco años de inhabilitación para administrar patrimonio ajeno y al pago de una cantidad de casi tres millones y medio de euros. El promotor ha defraudado el dinero de decenas de inversores, los cuales han perdido más 20 millones de euros debido a la administración negligente y de mala fe llevada a cabo por este empresario que decidió ocultar la verdad: su empresa era ya insolvente en el año 2015.


En esas mismas fechas, los servicios técnicos de Sodena habían llegado a parecida conclusión, hasta el punto de que todo el Consejo de Administración de la sociedad del Gobierno de Navarra de forma unánime había descartado por completo invertir en una empresa que ya en esa fecha era un cadáver, tal y como declaró ante el Parlamento uno de los antiguos socios.


Pero todo el rigor cayó por tierra cuando nada más tomar posesión Barkos, y nombrar consejero a Manu Ayerdi, éste se reunió con el empresario hoy declarado culpable y en muy pocos días, Ayerdi desoyó los informes técnicos, destituyó a los Consejeros que advertían la temeridad de otorgar dinero público a Davalor, nombró a dedo a tres cargos de su confianza y tras otro encuentro en un restaurante pamplonés con el mismo empresario procedió a entregar un millón de euros de dinero público .


La sentencia que condena la actuación del empresario (no puede juzgar aún la del consejero en este procedimiento), señala unas fechas clave: el año 2015. En ese verano la empresa era ya insolvente e incluso tenía instado un concurso de acreedores promovido por uno de los socios fundadores. A la par que el empresario ocultaba la realidad ruinosa e inviable de la empresa, el consejero Ayerdi se apresuraba a saltarse los procedimientos para comprometer un millón de euros. A ese primer millón siguieron más préstamos públicos a pesar de que la empresa incumplía sus obligaciones con hacienda y con la legalidad al no presentar las cuentas ante el registro.


Ahora, el juzgado condena al empresario y lo inhabilita, con razón, para administrar patrimonio ajeno. Y el consejero del gobierno que colaboró de forma determinante en el despropósito usando dinero público, ¿no debería estar también inhabilitado para administrar el patrimonio de los ciudadanos?


Este parlamentario denunció públicamente exhibiendo documentos toda esta situación y también otros grupos de la oposición.


Resultó lamentable que, cuando ya no quedaba más remedio que aceptar una comisión de investigación, los grupos de Geroa bai, EH Bildu, Izquierda Ezquerra, Podemos, realizaron una vergonzosa maniobra para diluir y ocultar el asunto.


La maniobra consistió en intentar diluir el caso Davalor en una supuesta indagación retrospectiva que ponía en cuestión toda la trayectoria de Sodena.


Pincharon en hueso, pues el caso Davalor no solamente no se diluyó sino que emergió con más hechos y datos sospechosos, y por contra la trayectoria de Sodena y sus anteriores responsables quedó indemne y no generó causa judicial ninguna.


Particularmente activa y contundente fue la denuncia pública del Partido Socialista respecto de la conducta de Manu Ayerdi, al cual acusó por boca de su portavoz en este asunto de realizar un “agravio comparativo a todas las empresas navarras por su actuación en Davalor”. Incluso el PSN criticó “la connivencia del cuatripartito que no dice nada en este asunto que Ayerdi no puede tapar”. Hoy el PSN comparte gobierno con Ayerdi, el cual ha sido nombrado consejero por la presidenta Chivite que encabezaba ese mismo grupo que con tanta convicción denunció las sospechosas actuaciones.


¿El PSN va a asumir ahora esta connivencia con el consejero Ayerdi? Una vez conocida la sentencia, ¿va a mantener al “consejero Davalor” que según el PSN realizaba agravios con todas las empresas navarras al manejar la asignación de dinero público? Quienes de aquella manera intentaban disculpar la actuación del entonces vicepresidente, alegaron que se trataba de una apuesta personal e incluso el propio Manu Ayerdi así lo reconoció (“una corazonada”).


Si el consejero Ayerdi apostó por Davalor con dinero de todos, su suerte está unida a la suerte de la empresa y a la del empresario declarado culpable. ¿O es que aún creemos que ante la profunda crisis que vamos a padecer el consejero Ayerdi es el más adecuado para administrar los avales y préstamos a empresas? ¿El mismo consejero que favorecía a una determinada empresa en agravio de las demás?


La única forma posible de despejar esta continua sospecha sobre la administración futura, es una decisión que por coherencia y por responsabilidad con los ciudadanos y con la generalidad de empresas de navarras debe adoptar la presidenta de forma inminente. Es imposible afrontar tiempos y decisiones difíciles con cargas como ésta.



Juan Luis Sánchez de Muniáin Lacasia. Parlamentario foral por Navarra Suma y miembro de UPN

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