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Un nuevo modelo para la industria del cine en Navarra

El cambio tributario obligará a las productoras navarras a rehacer sus planes para seguir siendo atractivos financieramente para los inversores externos

Javier García

Javier García

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01/05/2019 a las 06:00
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  • Javier García
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Navarra ha sido desde hace décadas una comunidad atractiva para la industria cinematográfica. El propio Orson Welles optó por la Comunidad foral en 1964 para rodar escenas de una de sus obras maestras, Campanadas a Medianoche, y desde entonces todo un elenco de grandes nombres del cine como Ridley Scott o el oscarizado Alejandro González Iñarritu, además de talentos locales como Montxo Armendáriz, entre otros, han sabido aprovechar el atractivo visual de la Comunidad foral. El Baztan, las Bardenas o el Roncal han sido el horizonte hacia el que se dirigían Falstaff o James Bond, sin olvidar que los Sanfermines son uno de los acontecimientos más filmados año tras año en el mundo.

Es muy posible que este atractivo natural para el cine haya contribuido a que la administración foral tenga especial sensibilidad hacia esta industria. De hecho, Navarra, junto al País Vasco y Canarias, han sido las comunidades que en los últimos años más se han esforzado para apoyar al mundo del cine a partir de ayudas fiscales, lo que sin duda ha ayudado a hacerlo atractivo por su rentabilidad como alternativa de inversión.

En realidad, desde 2007, con la Ley del Cine y la consideración de esta industria como un sector estratégico por su contribución al desarrollo económico, al empleo y al avance tecnológico, en el conjunto de España se puso en pie todo un armazón jurídico y fiscal para atraer a potenciales inversores hacia el mundo del cine. En este contexto, las Agrupaciones de Interés Económico (AIE) han sido un vehículo fundamental para canalizar inversiones, puesto que cualquier persona física o jurídica podía deducirse en su IRPF o en el Impuesto de Sociedades hasta un 30% (en el caso de Navarra) de lo invertido en una película. Además, el inversor podía recibir una remuneración variable adicional por su participación en los beneficios en caso de que la película tuviera éxito. En general ha sido un modelo que ofrece un buen potencial de rentabilidad y que ha situado al mundo del cine en el punto de mira de inversores profesionales, donde la diversificación y la búsqueda de alternativas rentables para los tradicionales activos financieros es constante.

El Gobierno de Navarra ha dado este año una nueva vuelta de tuerca al modelo, al modificar sustancialmente las deducciones por inversiones en producciones cinematográficas y series audiovisuales. En general puede decirse que la administración navarra, al igual que en lo referente a las deducciones por inversiones en I +D + i, ha decidido exigir un mayor enraizamiento en el territorio foral de los productores de cine, y será más difícil que un inversor navarro genere deducciones por sus inversiones en territorio común.

La nueva ley foral para el cine exige que los gastos de producción y publicidad realizados en territorio navarro deberán representar al menos el 40 % del total de los mismos, cuando hasta ahora el mínimo era del 25 %. Además, con objeto de promocionar el nombre de Navarra, se establecen requisitos adicionales, tales como permitir el acceso al material gráfico y audiovisual del rodaje y la inclusión de determinadas menciones en los títulos de créditos finales de las producciones.

La modificación más relevante es la eliminación en Navarra de las AIE como vehículos para obtener las deducciones fiscales. Hasta ahora el inversor entraba en el capital de la AIE aportando dinero y recuperaba su inversión mediante la imputación de la base imponible negativa y de la base de deducción del cine generada por la AIE.

Con el nuevo modelo navarro el inversor prestará ahora el dinero al productor y el retorno de la inversión se realizará a través del traspaso al inversor de la base de deducción generada por la producción. En cualquier caso la rentabilida bruta del retorno no podrá ser superior al 1,25 de las cantidades prestadas.

Se trata en definitiva de un cambio tributario que obligará a las productoras navarras a rehacer sus planes y modelos de negocio, con objeto de seguir siendo atractivos financieramente para los inversores externos. Será también el tiempo quien decidirá si el nuevo modelo favorecerá un mejor desarrollo de la industria del cine en la Comunidad foral, aunque por decisivos que sean los cambios legislativos, sin duda las Bardenas, el Baztan o los Sanfermines conservarán intacto su atractivo visual para el cine.

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