Dibujitos

Actualizado el 31/03/2019 a las 06:00
Un amigo me suele decir que ya no hay dibujos como los de antes, como los que veíamos para merendar: 'Thundercats', 'COPS', 'Xmen', 'La Patrulla Galáctica', 'Dragones y Mazmorras'... No les quito ni una pizca de mitología a esas series, conste. Pero la cosa no es que no se hagan series de animación como las de antes. Es que hay tantas -tantísimas- que cuesta distinguir qué es dibujos animados para críos y productos narrativos de primer orden. Que los hay. Muchos y muy buenos.
El problema no es de la producción, es de los espectadores. De todas esas personas que siguen llamando 'dibujitos' a todo lo que sea animación. Una manera de mirar por encima del hombro, de quitarle mérito, de eliminar el interés. Y todo por la forma en que se narra. Imaginen que 'Stranger Thing' hubiera sido una serie de animación, ¿tendría menos valor? ¿Y 'Juego de Tronos'? ¿Serían peores historias? ¿Las consideraríamos menos para adultos por eso? La animación no es un género como el drama o la acción o la comedia. La animación, de hecho, puede ser drama o acción o comedia o lo que quiera. Es un estilo. David Lynch estrenó hace poco 'Death, Love and Robots', un impactante compendio de cortos de animación, historias adultas, oscuras, repletas de matices sombríos sobre el alma humana, con sexo y violencia a mansalva. ¿Alguien podría llamar a esto 'dibujitos'? Hay otras, como 'Trollhunters' y 'Los 3 de abajo' que, por su temática, sufren lo de 'dibujitos' con asiduidad. Y es una pena porque, aún siendo series perfectas para toda la familia, quedan relegadas en un rincón al que no se le presta atención de forma masiva. Historias que, si las hubiéramos tenido de niños, serían hoy iconos absolutos de los 80. Además, estas series en concreto tienen dos directores: Guillermo del Toro y el granadino Rodrigo Blaas. Dos artistazos.