El empleo en Navarra: En la dirección correcta, pero todavía lejos de la meta

thumb

José Luis Álvarez Arce

Actualizado el 16/07/2018 a las 23:42

El mercado laboral continúa inmerso en la larga recuperación que experimenta desde su desplome con la gran crisis internacional. Según los datos de la Seguridad Social, en el caso nacional se ha sobrepasado la barrera de los 19 millones de personas en alta laboral, algo que no ocurría desde hace una década, si bien aún no se ha recuperado el nivel récord de casi 19,4 millones de afiliados anterior a la crisis. Navarra se mueve en valores relativos muy semejantes. En junio hubo algo más de 282.000 personas afiliadas, un dato próximo al del mismo mes de 2007, pero aún a unas 5.000 del máximo alcanzado en mayo de 2008, cuando fueron casi 287.000 las personas con contrato en vigor.


Por el lado del paro registrado, la dinámica también es positiva, pero los datos siguen mostrando la gravedad y el enquistamiento del problema. El mes pasado fueron 3,16 millones las personas registradas como desempleadas en el mercado español y 32.000 en el navarro. Ambas cifras suponen mejoras con respecto a lo vivido durante la crisis, pero siguen lejos de los momentos de mayor esplendor del empleo, cuando los parados eran, respectivamente, algo menos de 2 millones y de 19.000 personas, allá por el inicio del verano de 2007.


De esto datos se deduce que el crecimiento económico parece capaz de generar trabajo para aproximarse mucho al empleo existente antes de la crisis, pero no lo suficiente como para absorber tanto paro. La explicación a esta paradoja es sencilla: en la última década se ha producido un aumento de la población activa superior al del empleo.


El problema de una insuficiente creación de empleo presenta otra vertiente. El crecimiento del empleo está aquejado de un mal que ni la reforma del mercado laboral ni el ímpetu del PIB han logrado atajar: la temporalidad. Más allá de los altibajos atribuibles al carácter estacional de ciertas actividades, observamos una tendencia al alza en los indicadores de trabajo temporal. Esto constituye en sí mismo un problema importante, por varias razones. De una parte, por lo que tiene de injusto un mercado dual, segmentado entre quienes disfrutan y quienes no de contratos indefinidos. De otro lado, por la amenaza que supone para el futuro, cuando cualquier nueva crisis pueda autoalimentarse y agravarse al llevarse por delante gran parte de los empleos temporales, fáciles de extinguir.


Mucho se está hablando de revertir, mejorar o reformar la última reforma laboral. Sin duda, es necesario dotar a este mercado de un mejor entramado institucional, que lo haga más dinámico y “resiliente” a los embates del ciclo económico. Ahora bien, esto no bastará si no avanzamos en otros frentes esenciales para el empleo, como la modernización de la estructura productiva o la formación. Vamos bien, pero queda tarea por delante.

José Luis Álvarez Arce es profesor de la Facultad de Económicas de la Universidad de Navarra

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora