Cuenca, el concejal que protestaba contra sí mismo
Si Armando Cuenca es el responsable de Movilidad pero baja a San Jorge y exige medidas para detener los atropellos... ¿No está reclamándose soluciones a sí mismo?

Actualizado el 13/05/2018 a las 20:20
Hay un concejal en Pamplona que se manifiesta en la calle en cada ocasión que se produce un accidente mortal. Acude al lugar del siniestro, reclama seguridad y envía fotos a los periódicos. Nada cabría objetar si Armando Cuenca fuera un corporativo raso de la oposición pero se da la circunstancia de que es miembro del gobierno municipal y responsable de Movilidad Urbana en Pamplona. A él corresponde proponer soluciones. Si un concejal de Movilidad sale a la calle a rebelarse contra cada accidente... ¿No está protestando contra sí mismo? Si Cuenca baja a San Jorge como hizo hace unos días y exige medidas para frenar los atropellos junto a un paso de cebra, “¿No se está autoreclamando soluciones? ¿Y si se lamenta porque no se hace nada…, no está vituperando su propia gestión? Un edil que gobierna pero vierte críticas contra unas decisiones que conoce perfectamente y considera insuficientes…, ¿no debería pedir que pare el tren y bajarse? ¿Cómo hay que considerar tanto reproche? ¿Autocrítica o censura a la labor de su gobierno? ¿Se está criticando a sí mismo y al resto del cuatripartito con el que comparte gestión? ¿Denunciar las carencias que todos ven y a él toca resolver es nueva política?
EXTRAVAGANCIAS
Armando Cuenca es un edil peculiar. Representante de Aranzadi, la versión pamplonesa de Podemos. Estrenó legislatura metido en una camiseta de Spiderman en su primera procesión y se permitió llamar a sus compañeros concejales pleistocénicos por desfilar de etiqueta. Habla sin filtro. Para atacar a la oposición o para ridiculizar los logros del cuatripartito al que pertenece. Que todo le cabe. Hace algún tiempo sacó los colores al alcalde Asiron cuando le espetó sin complejos que en dos años de gobierno no se habían producido cambios de calado en Pamplona. Armando Cuenca ejerce de corporativo singular. Es el extravagante de la clase. Olvida el concejal Cuenca que la gente va por ahí construyendo en la mente el dibujo de cómo debe comportarse lo mismo un concejal de UPN, que de Bildu, Geroa, el PSOE o Podemos. Todo marcha bien cuando el examinado encaja en el hueco que le hemos asignado en el armario de nuestra imaginación. Pero Armando Cuenca no se acopla al casillero prefijado. No es una pieza fácil en el puzzle. Es el imprevisible y su principal arma, esa capacidad de desencajar al socio y al adversario con su forma de actuar es un puñetazo para los enemigos políticos, los amigos y para él mismo. Nada tan demoledor como hacerse un ‘selfi’ en el paso de peatones sin reparar que semejante foto es en realidad el principio del harakiri.