Cuento de Año Nuevo en la villavesa

Un viaje en villavesa para quienes no la usamos puede ser todo un descubrimiento. Solo hay que poner los ojos y los oídos para dejarse sorprender, especialmente en fin de año

thumb

User Admin

Actualizado el 24/08/2018 a las 10:19

Prometo volver a coger la villavesa por Navidad. Sólo hay que poner el oído y descubres que la vida bulle y las lentejas también. Ayer mismo, en la línea 4, a la altura del barrio de San Juan. Suena un móvil con ritmo de “México lindo y querido”. Semejante canción en un teléfono choca, así que me giro. Medio bus se da la vuelta porque nadie menor de 70 años lleva canciones de Jorge Negrete como tono en el celular. Y la primera sorpresa es que quien responde en este lado es un varón por debajo de los 25. ¿Síííí? replica el mocete con voz aflautada pero rotunda, sin complejos. No se escucha qué le cuentan pero sí sus reflexiones y, a falta de otros entretenimientos, ya está medio pasaje con la antena puesta. “En la burra, sí”, responde. “Garbanzos con verduras.., estupendo. ¿Lentejas con chorizo también? ¡Muuuy buenas! ¿Mucha comida me has preparado no? ¿Y alubia blanca para la noche?"

Es divertido ver la cara del personal. Uno lleva el Diario y hace como que lo lee. Otro, una novela de Paulo Coelho. Una mujer levanta la ceja divertida y ríe. “Pero ya sabes que a la tarde trabajo y que tanta legumbre me cuesta aliviarla". ¿Aliviarla?, me digo para mis adentros. ¿Ha dicho aliviarla? ¿No tiene otro verbo menos explícito? Observo a un hombre de mediana edad que tengo enfrente, agarrado a la barra. Hay tanta gente y tan apretada que casi toca con su codo el mío. El tipo controla el estallido de risa apretando los maxilares. Y se le nota. No es el único. “Lo peor es que luego me escuece”, añade el fan del mariachi. Y el comentario dispara el interés. El que llevaba el Diario hace dos paradas que lo recogió y la chica de la novela acaba de meterla en el bolso y saca una pomada. “Tú te das esta crema que es para el escozor y yo me llevo las lentejas. Que no te conviene tanto potaje”.

Hay un grupo de viajeros que rompen a reír a carcajadas ya sin cortarse, y yo, camino por el pasillo al ritmo trompicado que imprime la villavesa. Así, a-sal-ti-tos-tam-ba-le-án-do-me-y-en-tre-em-pu-jo-nes llego hasta la última fila porque mi viaje está a punto de terminar. Se-me-no-ta-de-ma-sia-do-que-no-u-so-el-bus muchas veces.

FIESTA Y DISFRACES

Dos chicas hablan de cotillón y de fiesta. De bailar, de reunirse con la cuadrilla probablemente hoy que es día de Nochevieja. Me esfuerzo por no meter el oído pero escucho que han comprado disfraces de Yoda y Darth Vader. Confiesan que lo suyo es locura por Stars Wars. Continúo hacia la puerta del fondo. Un hombre atiende sentado en una silla de ruedas las indicaciones de su hija. “Papá, apoya la cabeza en el respaldo que la villavesa va a mucha velocidad y te puedes hacer daño”. El señor tiene la vista perdida en un infinito que acaba en el techo del vehículo. Los ojos extraviados y la mano derecha asida cariñosamente por la de su hija. ¿“Quién eres tú”?, le pregunta. Y a la mujer se le enrojecen los ojos. Juraría que le tiembla el lagrimal. Por razones evidentes, aparto la mirada. La villavesa se detiene unos metros adelante, en la parada. La hija mueve la silla y cuando abandona el autobús una adolescente abraza al abuelo. ¡Feliz Navidad!, le suelta y le regala una enorme sonrisa.

—¡No te conozco!—, responde sorprendido el hombre de la silla de ruedas en el momento exacto en que las chicas de los disfraces salen de la villavesa, se abrazan y se despiden entre ellas con un adiós clásico de Stars Wars: “Que la fuerza te acompañe” .

—¡Que nos acompañe a todos durante 2018!—, se responde a sí misma la mujer que impulsa la silla de ruedas.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora